Buscar este blog

domingo, 1 de julio de 2018

Personaje del mes: C.S. LEWIS




Clive Staples Lewis nació el 29 de noviembre de 1898 en los suburbios de Belfast (Irlanda del Norte). Sus padres, Albert y Flora, eran ávidos lectores y coleccionistas de libros. Clive o “Jack”, como comenzó a llamarse a sí mismo, manifestó también desde temprana edad una extraordinaria facilidad para escribir y, cerca de los seis años, creó un mundo imaginario sobre el que escribir historias.

Experiencia de la alegría

Otra cosa notable en su infancia es que ya entonces daba muestras de la claridad y racionalidad que tanto le caracterizarían. Sin embargo, existía al mismo tiempo otro aspecto de su vida que contrastaba con esa mentalidad racional. Desde los seis años -aproximadamente- tuvo reiteradas experiencias de algo que no podía nombrar pero que más tarde describiría en su autobiografía -Cautivado por la alegría (1955)- como la “experiencia central” de su vida. Se trataba de una experiencia agridulce, de un “anhelo inconsolable” o de un “deseo insatisfecho” que le resultaba “más deseable que ninguna otra satisfacción”. A veces se presentaba con una intensidad tal que apenas se diferenciaba de la congoja. Hasta que pudo comprenderlo mejor creyó que esta “alegría”, como él la llamaba, constituía un fin en sí misma. “Volver a sentirla” se convirtió para él en un deseo supremo. ¿Pero qué era lo que anhelaba? Siempre que volvía a los poemas, al paisaje o a cualquier otra cosa que hubiese actuado como mediación de aquella alegría, ésta se había desplazado y parecía estar llamándolo desde algún otro sitio. No había nada en que pudiese identificarla y decir: ¡Es esto!

La infancia -que había sido tan feliz- terminó abruptamente con la muerte de su madre en 1908, cuando él tenía apenas nueve años. Al cumplir los dieciséis su educador particular (y antiguo director de su padre) W.T. Kirkpatrick, afirmó de él que “era el traductor de teatro griego más brillante que jamás había conocido”. Leyendo a los autores paganos Jack se percató de que los eruditos consideraban a las mitologías antiguas como un puro error.

Consecuentemente, él consideró también al cristianismo como otra “mitología” -tan falsa como las demás- y se hizo ateo. Entre tanto, había llegado a la conclusión de que la alegría no era un fin en sí mismo sino un indicador de otra cosa. ¿Pero qué otra cosa? ¿Hacia dónde apuntaba la alegría? Así cometía una equivocación tras otra al tratar de identificar el objeto de su anhelo.

Conversión al cristianismo

En 1925 fue nombrado Tutor y Profesor de Lengua y Literatura inglesa en el Magdalen College, en Oxford, donde enseñaría hasta 1954. J.R.R. Tolkien -autor, más tarde, de “El Señor de los Anillos”- fue uno de sus amigos en la universidad. Tolkien era católico y ayudó a Lewis a comprender que mientras las “historias paganas no eran más que la expresión de Dios a través de la mente de los poetas”, el mito cristiano era algo que “ocurrió realmente”; “una verdad convertida en hecho”. 

Ambos dedicarían mucha atención al tema del mito, pero la consecuencia más importante de esta amistad fue la conversión de Lewis al cristianismo en 1931. En su autobiografía, Lewis se describe a sí mismo como el “converso más reacio de Inglaterra”, “con tantos deseos de formar parte de la iglesia como del zoológico”. Aceptó la fe por la clara y simple razón de creer en su verdad. Y con esta creencia en Dios se disipó por fin el viejo misterio de la alegría. Lewis comprendió que la alegría había apuntado siempre hacia Dios. Durante un tiempo pensó que la alegría podía ser un sustituto del sexo. Ahora lo veía al revés: Es el sexo lo que, frecuentemente, sustituye a la alegría.

Hasta aquel momento Lewis había sido un hombre con dotes literarias, pero sin nada que decir. Con su conversión todo lo que le había frenado desapareció y los libros llovieron de su pluma. Con todo, es su faceta de apologista cristiano la que le proporcionó mayor fama.

La Trilogía de Ransom

Su habilidad para expresar las verdades del cristianismo con naturalidad le hace único como apologista, tanto en las obras de ficción como en las estrictamente apologéticas. Un ejemplo temprano de ello es la primera de las tres novelas de su Trilogía de Ransom: “Más allá del Planeta Silencioso” (1938). En ella se narra un viaje a Malacandra (Marte); a través de esta aventura Lewis construye un mito sobre las acciones de Dios en aquel planeta. La acusada originalidad de sus relatos reside en sus “suposiciones” teológicas: ¿Y si en Marte hubiera habitantes que hubiesen caído? ¿Qué ocurriría si Cristo se encarnara en un león en una tierra de animales parlantes? En el primero de estos -“libros teológicos de aventuras”- Edwin Ransom, un filólogo cristiano, es secuestrado y conducido a Malacandra en una nave espacial por un científico, el Dr. Weston. Éste cree equivocadamente que sus habitantes practican sacrificios humanos. Ransom aprende pronto el “antiguo solar”, lenguaje que se hablaba antes del Pecado Original y descubre que, a diferencia del nuestro, este planeta nunca pecó ni necesitó la Encarnación. Maleldil -para nosotros Dios- rige el planeta mediante un arcángel. Lewis logra describirnos el ambiente como si se tratara de un lugar real, pero su mayor logro es imaginar una raza de criaturas racionales sin mácula, sin avaricia y sin saber qué significa desear algo por encima de lo que Dios está deseando y ofreciendo a cada uno.

El segundo libro de la trilogía se titula “Perelandra” (1943). Ransom realiza otro nuevo viaje espacial a Perelandra, que conocemos como Venus. Perelandra se halla aún en su infancia y sus “Adán” y “Eva” -Tor y Tinidril- son todavía perfectos. El Dr. Weston, el científico que había llevado a Ransom a Malacandra, aparece aquí de nuevo. Pronto se comprende que Weston (portavoz del infierno) tiene la intención de provocar que la perelandresa “Eva” desobedezca a Maleldil y experimente así una caída similar a nuestra Eva. Ransom se da cuenta de que su misión allí es ayudara a Tinidril a resistir.
A este libro le sigue una tercera novela de aventuras -“Esa horrible fortaleza” (1945)- ambientada en la Tierra. Los relatos pueden resultar por sí mismos entretenidos como relatos de aventuras de primera línea, más la ventaja adicional es que en estas fantasías la teología se halla de tal forma imbricada que muchos lectores terminan sumergiéndose en Dios sin saberlo.

Cartas del diablo a su sobrino

Otra forma ingeniosa en que Lewis logró superar muchos prejuicios contra la espiritualidad fue su agudo libro “Cartas del diablo a su sobrino” (1942). En ella un viejo demonio, Screwtape, instruye a otro más joven, Wormwood, sobre el modo de tentar a un muchacho en la Tierra. Para Screwtape Dios es “el Enemigo”, mientras que Satán, por lo mismo, es “nuestro Padre allá abajo”. Esta inversión de las cosas supuso para Lewis un trabajo “monótono e irritante”. No obstante, para el lector es a la vez divertido e instructivo ver sus debilidades desde un ángulo tan desacostumbrado. Es un libro con un agudo sentido del humor y un profundo conocimiento sutil sobre los vericuetos mentales. 

Cristianismo Esencial

Más adelante escribiría “Cristianismo Esencial”, una de sus obras más conocidas., en la que expresa un punto de vista interesante respecto a los deseos:

“El cristiano dice: Las criaturas no habrían nacido con deseos, a menos que la satisfacción para estos deseos existiese. Un bebé tiene hambre porque existe la comida. Un patito quiere nadar; pues bien, existe una cosa que es el agua. De la misma manera que los hombres sienten deseo sexual porque existe el sexo. Si yo descubro en mí un deseo que ninguna experiencia de este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que yo no pertenezca a este mundo. Si ninguno de mis placeres terrenales lo satisface, no significa que el universo sea un fraude. Probablemente los placeres terrenales no hayan tenido nunca la función de satisfacerlo, sino sólo de despertarlo, de sugerir su verdadero fin. Si esto es así, debo cuidar, por una parte, de no ser ingrato ni despreciar nunca estas bendiciones terrenales y, por la otra, de no confundirlas jamás con aquella otra cosa de la cual éstas son sólo una copia, un eco o un espejismo. Debo mantener vivo en mí mismo el deseo por mí verdadero país, que no encontraré hasta después de mi muerte; nunca debo permitir que quede sepultado o desplazado; debo hacer que el principal objetivo de la vida se convierta en hacer presente ese destino y en ayudar a los otros a que hagan lo mismo”.

Durante los años de la II Guerra Mundial, además de las emisiones para la BBC, la Fuerza Aérea Real (RAF) lo reclutó para que recorriera todas las bases del país impartiendo charlas sobre teología. Recibía cartas de todas las partes del mundo, y solía responder a todas de su puño y letra. Nunca sabremos cómo se las arregló para poder hacerlo. Un detalle más de su vida que merece la pena ser mencionado y que sólo se supo después de su muerte, es que desde que obtuvo los primeros ingresos por sus escritos, dos tercios de sus derechos se destinaban a una institución benéfica que ayudaba a viudas y huérfanos que vivían en un estado deplorable.

Las crónicas de Narnia



Hacia el final de su vida, escribió las conocidas “Crónicas de Narnia”. En la primera -“El león, la bruja y el armario”- Lewis introduce a sus lectores en el país imaginario de Narnia. Es ante todo un mundo de animales parlantes y está gobernado por un rey león llamado Aslan. Es un león de gran sabiduría, severidad y ternura; el más querido de todos los personajes de estos libros. Al explicar lo que había detrás de esta trama, Lewis dijo que era la respuesta a esta cuestión: “Suponed que hubiese un mundo como Narnia y que tuviese necesidad de ser salvado, y que el Hijo de Dios fuese a redimirlo del modo que vino a redimir el nuestro, ¿cómo podría haber ocurrido todo en aquél mundo?” Algunos lectores reconocen instantáneamente a Cristo en Aslan, y según parece esto les ayuda a amar en Cristo lo que aman en Aslan. Parece que los niños que no logran ver la relación desde el principio obtienen el mismo provecho. De una manera completamente libre e imparcial, podrán descubrir un buen día que las cosas que les gustan y que admiran en Aslan son en realidad propias de Cristo. Ciertamente Lewis esperaba que se estableciera esta relación.

Cuando todos los cuentos estuvieron a la venta, Lewis explicó el motivo que le había empujado a escribirlos. “Creí comprender que las historias de este tipo podían acabar con ciertos prejuicios que habían paralizado en mi infancia la vida religiosa.” “¿Por qué era tan difícil tener hacia Dios y hacia la Pasión de Cristo los sentimientos que nos enseñaban? Pensé que la razón principal de esa dificultad es que tales sentimientos se nos imponían como una obligación. Y la obligación puede congelar los sentimientos… Si lográsemos proyectar todas estas enseñanzas en un mundo imaginario, sin verlas a través de un vidrio coloreado y sin asociarlas con la predicación dominical, ¿podríamos entonces lograr que apareciera por primera vez con toda su fuerza? ¿Acaso no sería éste el modo de vencer aquellos prejuicios que acechan como atentos dragones? Pensé que sí”.

Matrimonio y curación del cáncer

Hacía 1954 Lewis conoció a la poetisa americana Joy Davidman Gresham, que entonces estaba divorciada y vivía con sus dos hijos en Oxford. En 1956, cuando empezaron a estrechar su amistad, a Joy se le diagnosticó un cáncer muy avanzado y grave. Un pastor protestante anglicano los casó en el hospital al año siguiente. Inesperadamente Joy se repuso y ella y Lewis vivieron juntos varios años de gran felicidad, producto de los cuáles es el libro “Los cuatro amores” (1960).


En 1963 Lewis sufrió un ataque al corazón y estuvo en coma durante veinticuatro horas. Una vez recobrado, pasó los pocos meses que le quedaban escribiendo a unos viejos amigos. “Después de haber sido conducido tan suavemente hasta la Puerta, resulta duro ver que se cierra ante las propias narices, sabiendo que habré de pasar otra vez por el mismo proceso algún día, ¡y quizás de una forma mucho menos placentera! ¡Pobre Lázaro! Pero Dios sabe lo que hace.” Lewis murió pacíficamente en su casa, en Oxford, el 22 de noviembre de 1963. Pocos hombres estuvieron tan bien preparados.

viernes, 1 de junio de 2018

Personaje del mes: William Blake



William Blake nació en Londres en 1757, tercero de tres hijos. Sus primeras visiones, hacia los ocho o diez años (Ezequiel subido a un árbol, o un grupo de ángeles que centelleaban entre las ramas), despertaron sospechas en sus padres, lo que les no impidió que vieran sus grandes dotes y que apoyaran su vocación. A los catorce años entró como aprendiz en el taller de un buen grabador de la época. No tuvo ocasión ni dinero para una cultura extensa, pero fue un prodigioso autodidacta; encontró en el oficio de grabador recursos imprevistos que le permitieron fijar sus sueños más fantásticos y más poderosos.

Sobre su esposa

Se casó en 1782 con Catherine Boucher y, como todo lo que toca a la vida de Blake, esta unión - tan poco novelesca - tuvo consecuencias maravillosas. Le enseñó a leer y a escribir, el arte del grabado y también a colorear sus dibujos. Trabajaron juntos en el pequeño taller que William Blake abrió en un barrio popular. Durante algún tiempo tuvo también la ayuda de un hermano menor, al que quería mucho y cuyas dotes admiraba pero que murió prematuramente. Blake declaró después haberle reconocido en sus visiones y recibido de él instrucciones preciosas. Bajo esta inspiración y con la ayuda de su mujer encontró un procedimiento totalmente nuevo para la reproducción de sus obras:

Cantos de Inocencia (1789); Cantos de Experiencia (1794); Las Bodas del Cielo y del Infierno, Visiones de las Hijas de Albión, América (1793); Europa, El Primer Libro de Urizen (1794); La Canción de Los (1794-5), El Libro de Ahania, El Libro de Los (1795)

Años felices

En el cambio de siglo pasó tres años en la costa de Sussex, en Felphal, en la propiedad de un escritor, Hayley, que le contrató a Él y a su familia para ilustrar una biografía. La paz y la belleza del lugar le impresionaron profundamente y le proporcionaron una renovada inspiración. Sus visiones se hicieron más frecuentes, más familiares, más apremiantes. Escribió a menudo bajo el dictado directo de sus Visitantes Celestes. Sus cartas y los pequeños poemas que graciosamente añadía a ellas, reflejan una feliz alegría: “El cielo abre aquí por todas partes sus puertas de oro” (carta a Flaxman); “sus ventanas no están oscurecidas por el humo; se oye más claramente la voz de sus habitantes y se ve más nítidamente su forma…” Esta felicidad tuvo un efecto duradero; sostuvo y alimentó sus sueños hasta el final de su vida.

Tiempo de crisis


Cuando la generosidad de Hayley se convirtió en crítica hacia su obra, empezó un periodo de crisis en el que hubo críticas, escaso reconocimiento de su obra y esporádicas acusaciones de locura; regresó a Londres.

En 1802 escribió: “En verdad está escrito que no puedo vivir sin cumplir mi deber, que consiste en acumular tesoros en el Cielo. (…) Lo que me interesa más –más que la vida, más que lo que da valor a la vida– es la verdadera religión y el verdadero saber; y si cualquier cosa afecta a ese interés, siento una tortura horrorosa. No tengo vergüenza, temor o aversión a decir lo que debe ser dicho: día y noche estoy bajo las órdenes de los Mensajeros Celestes; pero estas cosas no suceden, como imaginan muchos, sin pena ni tormento. Por todas partes nos asaltan tentaciones. Detrás de nosotros, el océano del tiempo y del espacio muge y nos empuja incesantemente. El que no adelanta con paso firme está perdido y si nuestros pies resbalan en el barro, ¿cómo no temblar de miedo?” Tales son las angustias de un profeta.

Sus últimas obras

Aparte de esto y las exposiciones que hizo de sus dibujos, frescos y acuarelas que organizó en la tienda paterna heredada por su hermano mayor; así vivió hasta 1827. Durante estos años también, de forma más secreta, trabajó en las dos grandes obras que constituyen su testamento espiritual: Milton (1804-1809) y Jerusalén (1804-1820). Murió en 1827, viendo el Cielo, literalmente, abrirse ante sus ojos y, como quieren las Escrituras, cantando las alabanzas del Señor. De su mujer Catherine se ha dicho que fue la mujer perfecta para un hombre de genio. Ella parece haber visto el mundo sólo por sus ojos. Nunca llegó a tener hijos y pudo así consagrarle toda su actividad. En sus sentimientos hacia Él entraba la veneración. Ama de casa perfecta, aseguró siempre su bienestar a pesar de su pobreza. Al mismo tiempo, de algún modo, tuvo el papel de inspiradora, aunque su inspiración venía siempre del Cielo. Sirvió de modelo para sus figuras femeninas. Poco antes de su muerte, dibujó a lápiz un último retrato de ella y dijo que había sido un ángel para Él.

Una vida sencilla Todo lo que importó a William Blake, pertenece al dominio de la imaginación. Su vida carece de hechos notables. Vivió iluminado en medio de sus visiones. Sus poemas están alimentados por las tradiciones más lejanas y, sin embargo, atravesados por intuiciones que hacen de él un precursor. Para interpretarlo hay que evocar el pasado más remoto, así como las más arriesgadas especulaciones modernas. En la historia literaria no hay otra personalidad más deslumbrante que la de William Blake.

Sobre su obra En esta re-visión “súper breve” de William Blake nos vamos a centrar, más que en su vida, en su obra; que nos da una idea más fidedigna de cuál era su interior y de cuál era su Verdadera Realidad. El estudio de su entorno sociocultural, sus influencias, contemporáneosetc., puede ser igualmente interesante para quien quiera profundizar su conocimiento sobre Blake.

Nuestra visión de Blake también queda marcada por “el dato” que sabemos que Shri Mataji ha dicho de Él: Que era la Encarnación del Arcángel Miguel (Bhairava), es decir, el Poder del Lado Izquierdo. Esto nos ayuda a comprender algunos de los excesos que Blake proclama como buenos, y algunos de los ataques virulentos que hace contra la religión y el pensamiento racional; y por supuesto, las visiones que tenía y que describe en sus libros - a los que llamaba “Iluminados”- porque Él mismo los “iluminaba” al dibujarlos, pintarlos y grabarlos. No obstante, es difícil. No me considero un entendido en Blake así que, lo que sigue son extractos de estudios sobre Él, que creo, que se acercan más a lo que decía más arriba y a la visión sahaja. Desde su cumbre imaginativa, William Blake, logró un cuadro del Universo en el que: Dios, hombre, naturaleza, eternidad e instante, presente y pasado, tangible e intangible; todo es visto como una unidad indivisible. Los conflictos históricos son vistos como expresión de un mundo espiritual condicionante. El “Yo” en el poema de William Blake es un Ánima mundi, es una entidad situada al nivel de la Divinidad; siempre nos habla del Hombre-eterno. Ya desde sus primeros poemas, Cantos de Inocencia: “Todo Efecto Natural tiene una Causa Espiritual y no una Natural; la causa Natural sólo lo parece.”

En uno de los últimos, Jerusalén, dice: “Veo al Hombre Cuádruple, la Humanidad en sueño mortal, y su caída Emanación, el Espectro y su Sombra cruel. Veo el Presente, Pasado y Futuro que existen simultáneos ante mis ojos. Oh Espíritu Divino, sostenme en tus alas (…) Porque Bacón y Newton (…): Los Razonamientos, como enormes serpientes, envuelven mis miembros, lacerando hasta mis más pequeñas articulaciones.” La afirmación principal de William Blake es su convicción de que todo lo que existe en el mundo es necesario pues forma parte de lo creado. El “mal” de las religiones son fuerzas necesarias y vitales, partes indispensables de la vida. De modo que “el orgullo del pavo real”, “la lujuria del chivo” y “la ira del león” son partes de la creación, son obras de Dios. Las leyes morales, “las redes de la religión” son cadenas impuestas al hombre y a su imaginación por Jehová-Urizen.

Desde Sahaja Yoga estamos en posición inmejorable para entender estos “extremismos” de William Blake: todo ha de entenderse desde la INOCENCIA de Shri Ganesha, no desde el polo opuesto. La originalidad y fascinación del sistema de William Blake está justamente en su capacidad de incorporar y articular con la totalidad cada manifestación vital. Hombre y naturaleza dejan de oponerse. Todo esto queda resumido en este pasaje de Jerusalén: “En la Gran Eternidad cada forma peculiar da nacimiento o emana su propia Luz peculiar, y la forma es la Visión Divina. Y la Luz es su Atavío. Esta es Jerusalén en cada Hombre, (……) Y Jerusalén es llamada Libertad entre los Hijos de Albión (Gran Bretaña). Pero Albión cayó, un Rocoso fragmento arrojado desde la Eternidad por su propio Espectro, que es el Poder de Razonar en todo Hombre, en su propio Caos, que es la Memoria entre Hombre y Hombre.” Junto con sus poemas, William Blake nos introduce en un universo visual donde destaca la forma humana, estas figuras en las que hay tal vigor que son en sí mismas, un canto de exaltación del hombre, de lo eterno humano. Son rostros muy espirituales que reflejan la unión de alma y cuerpo. Sus grabados, llenos de espacios cósmicos o figuras que se debaten en la inmensidad, miden unos pocos centímetros, pero consigue comunicarnos esos ámbitos insondables de “Su Visión”.

Con ello, implica otra de sus afirmaciones: Que la Auténtica Imaginación Creativa (imaginación sin mezcla de recuerdos o memorias) es la vía de liberación del Hombre de sus prisiones materiales o psicológicas: “Ver el Mundo en un Grano de Arena, y el Cielo en una Flor Silvestre, contener la Infinitud, en la palma de tu mano, y la Eternidad en una hora” El único problema que veo es que no nos dijo cómo lograrlo. “Si las puertas de la percepción se purificasen, todo aparecería al Hombre como es, Infinito”. Los sahaja yoguis sabemos un poco del tema, se trata de limpiar la atención; cuando esté limpia de egos, condicionamientos, etc., veremos las cosas como son, infinitas. Y no es fácil. No se trata de “liberar la percepción” por medio de hongos alucinógenos como algunos han querido interpretar (Ej. Aldous Huxley). Cuando da consejos, propiamente dichos, lleva a confusión y muchos lo han malinterpretado: “La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría”.

Afortunadamente, nosotros sí tenemos un método (SY) y herramientas para alcanzar lo que William Blake nos muestra. Ahí está, al alcance de nuestra mano. Shri Mataji misma lo dijo: “Os convertiréis en profetas como William Blake”. Lo ideal, me parece, es leer a William Blake junto con sus dibujos pues estos tienen tal pureza que nunca sugieren nada fuera del Camino. Leer a William Blake siempre es una oportunidad de subir nuestra atención donde Él la tenía, activar nuestro lado izquierdo y tener un vislumbre de su Visión: Ver la realidad “directamente” en el nivel de los arquetipos, interpretarla correctamente, percibir todo como una Unidad, tal como proclama la espiritualidad oriental pero con una base psicológica occidental. Él, además, nos la daba empaquetada en forma de libros iluminados. Realmente nunca me canso de mirar sus grabados

lunes, 21 de mayo de 2018

Musica clasica India

Ravi Shankar. Publicado en www.ravishankar.org

El sistema de música india, conocido como Raga Sangit, puede trazar sus orígenes hasta unos dos mil años atrás en los himnos védicos de los templos hinduistas, la fuente fundamental de toda la música india.

Así, al igual que en la música occidental, las raíces de la música clásica india son también religiosas. Para nosotros la música puede ser una disciplina espiritual en el camino de la autorrealización, pues seguimos la enseñanza tradicional de que el sonido es Dios‑ Nada‑Brahma.



Por este proceso la conciencia individual puede elevarse al ámbito de la pura atención donde la revelación del verdadero significado del Universo (su esencia eterna e inmutable) puede ser experimentada con deleite. Nuestras ragas son los vehículos por los cuales esta esencia puede ser percibida.

Las antiguas escrituras védicas enseñan que hay dos tipos de sonido. Uno es una vibración del éter, el aire más superior y puro, próximo al ámbito celestial. Este sonido se llama Anahata Nad o sonido no‑tocado. Pero solo los yoguis más iluminados pueden percibirlo.

El sonido del Universo es la vibración pensada por algunos como la música de las esferas que el griego Pitágoras describiera en el siglo VI a. C. El otro sonido, Ahata Nad o sonido tocado, es la vibración del aire en la atmósfera inferior más próxima a la tierra.

Es todo sonido que oímos en la naturaleza o aquellos hechos por el hombre, musicales o no. La tradición de la música clásica india es oral. Se enseña directamente de gurú a discípulo, y no a través del método de notación empleado en Occidente.



El verdadero corazón de la música india es la raga: la forma melódica sobre la cual el músico improvisa. Este marco se establece por la tradición e inspiración de los espíritus creativos de los maestros. Las ragas son extremadamente difíciles de explicar en pocas palabras. Si bien la música india es modal en carácter, las ragas no deben confundirse como los modos que se oyen en la música de los países de Extremo Oriente y de Oriente Medio; ni tampoco deben ser comprendidos como una escala, melodía, composición o clave.

Una raga es una forma melódica científica, precisa, sutil y estética con su propio y particular movimiento de ascenso y descenso, consistente ya sea en una octava completa de siete notas, o en series de seis o cinco notas (o una combinación de las mismas) en una estructura de subida o caída llamadas Arohana y Avarohana. Es la sutil diferencia en el orden de las notas, una omisión de una nota disonante, un énfasis en una nota particular, el desliz de una nota a otra, y el uso de microtonos junto con otras sutilezas lo que diferencia una raga de otra. Existe un proverbio en sánskrito que dice: “Ranjayathi iti Ragah”, y que significa “lo que da color a la mente es una raga”.

Para que una raga pueda efectivamente colorear la mente del que escucha, debe hacerlo a través de las notas y embellecimientos o adornos, pero también a través de la presentación de la emoción específica o ánimo característico de cada raga.

Es a través de las ricas melodías en nuestra música, que todas las emociones humanas, todo sentimiento sutil en el hombre y la naturaleza, pueden ser expresados y experimentados musicalmente. Las artes en India: música, danza, drama y poesía, se basan en el concepto de Nava Rasa o “nueve sentimientos”. Literalmente, rasa significa “jugo” o “extracto”, pero aquí en este contexto lo traducimos por “emoción” o “sentimiento”. El orden reconocido de estos sentimientos es el siguiente: “Shringara” (romántico), “Hasya” (humorístico), “Karuna” (patético), “Raudra” (rabia), “Vira” (heroico), “Bhyanaka” (temeroso), “Vibhatsa” (repugnante), “Adbhuta” (estupor), “Shanta” (serenidad). Cada raga está dominada principalmente por una de esas nueve rasas, aunque la música también puede aportar otras emociones aunque secundariamente.



Cuanto más cerca estén las notas de una raga a la expresión de una idea o emoción, más sobrecogedor será su efecto. Además de asociarlo a un estado de ánimo particular, cada raga está relacionada íntimamente a un momento del día o estación del año en particular. El ciclo del día y la noche, así como el ciclo de las estaciones, es el análogo al ciclo de la vida misma. Cada parte del día: crepúsculo, anochecer, mediodía, etc., están asociados a un sentimiento concreto. La explicación del tiempo asociado a cada raga se puede encontrar en la naturaleza de las notas que le comprenden o en las anécdotas históricas referidas a la raga.

¡Aunque hay setenta y dos “melas” o escalas madre, sobre las cuales se basan las ragas, los estudiosos indios de música han estimado que, con todas sus permutaciones y combinaciones, existen más de seis mil ragas! Sin embargo, una raga no es meramente una cuestión de la estructura ascendente y descendente. Debe tener su “chalán”, ciertos patrones que son nota característica de la raga; su nota principal (vadi); la segunda nota importante (samavadi); y su característica principal conocida como “jan” (vida) o “mukhda” (cara), es decir, el grupo de notas por el que se reconoce inmediatamente una raga.

En términos de estética, una raga es la proyección del espíritu interior del artista, una manifestación de sus sentimientos más profundos y de su sensibilidad a través de tonos y melodías. El músico le insufla su aliento de vida a cada raga mientras se desarrolla y expande.

Hasta el noventa por ciento de la música india se puede improvisar y, por tanto, depende mucho de la comprensión del Espíritu y los matices del arte, la relación entre el artista y su gurú es la piedra angular de esta antigua tradición. Desde el principio, el aspirante a músico requiere una atención especial e individual para alcanzar el momento de maestría artística. El aura única de una raga (se podría decir que su “alma”) es su cualidad espiritual y la forma de expresión, y esto no se puede aprender de un libro.

Solo después de largos y extensos años de “sadhana” (dedicada práctica y disciplina), bajo la guía de su gurú y sus bendiciones, el artista tiene la facultad de insuflar “prana” (aliento de vida) a una raga. Esto se logra mediante el empleo de los secretos impartidos por el maestro, tales como el uso de: “shrutis” (microtonos distintos de los doce semitonos de una octava, ya que la música india utilizan intervalos más pequeños que la música occidental: veintidós dentro de una octava); “gamakas” (variedades especiales de glissando [paso rápido de un sonido a otro haciendo que se escuchen todos los sonidos intermedios] que conectan una nota a la otra); y “andolan” (una oscilación pero sin ser un vibrato).

El resultado es que cada nota vibra con vida y la raga llega a ser vibrante e incandescente. Lo siguiente a tener en cuenta son los “talas” o “sistemas rítmicos” de una raga. En la música india existe una complejidad y una sofisticación rítmica única. ¡Hay talas que oscilan desde 3 a 108 pulsaciones de compás! Los talas más populares son aquellos que tienen 5, 6, 7, 8, 10, 12, 14, y 16 pulsaciones de compás. También hay otros ciclos como 9, 11, 13, 15, 17 y 19, etc., que solo son tocados por músicos excepcionales en contadas ocasiones.

La división de un tala y la tensión en la primer pulsación (llamado suma) son los factores rítmicos más importantes. Mientras que hay talas que tienen el mismo número de pulsaciones, se diferencian porque la división y acentos no son los mismos. Por ejemplo, hay un tala conocido como “Dhamar”, que tiene 14 pulsaciones en el ciclo divididas en 5+5+4: otro, “Ada Chautal” tiene el mismo número de pulsaciones, pero divididos en 2+4+4+4; otro, Chanchar: se divide 3+4+3+4. En la música vocal un percusionista acompañará al cantante, ya sea en tempo lento, medio o rápido, en el inicio de una canción en cualquier tala que el cantante decida.

Hará lo mismo cuando acompañe a un instrumentista en la sección gat [composición fija de la raga]. Al igual que las ragas, los talas también tienen sus propias características. Algunos de los talas tradicionales más antiguos, como “Chautal” (12 pulsaciones) y “Dhamar” (14 pulsaciones) se tocan en un tambor de dos caras llamado pakhawaj. Este acompañamiento se utiliza en la antigua y tradicional forma de canto “Dhrupad‑Dhamar” y en las actuaciones instrumentales de vina, rabab, surbahar, etc. Actualmente, la mayoría de la música vocal e instrumental se basa en una forma contemporánea llamada “khyal” y suele acompañarse con tabla, un tambor de dos piezas.

 La naturaleza de improvisación de la música clásica de la India requiere que el artista tenga en cuenta el ajuste, la duración de su recital, su estado de ánimo y la sensación que discierne del público antes de tocar. Al ser la música india de origen religioso, en la mayoría de las interpretaciones de los músicos se encuentra la cualidad espiritual. El recital tradicional comienza con la sección alap, la exploración majestuosa y serena de la raga elegida. Después de este lento, introspectivo, sincero principio, a veces triste, el músico pasa a jor. En esta parte, el ritmo entra y se desarrolla. Se elaboran innumerables variaciones sobre el tema básico de la raga. No hay acompañamiento de percusión en alap ni en jor. Alap y jor evolucionan en gat, la composición fija de la raga. Aquí la percusión entra con la maravillosa estructura rítmica del gat y su ciclo de tiempo, la tala. En esta sección se basa en el khyal, forma. A partir de este momento, el gat se convierte en el vehículo para que el músico pueda volver después de su improvisación.

Mientras que el artista tiene completa libertad para improvisar, solo puede hacerlo siempre y cuando no se salga del formato de la raga y el tala. Esta libertad, dentro de los límites de la disciplina artística, solo se alcanza después de muchos años de entrenamiento y práctica espiritual. Esta es la razón por la que no puede compararse legítimamente la improvisación en la música india con la improvisación del jazz. La aceleración paso a paso del ritmo en el gat, finalmente culmina en la jhala a medida que el jabab se vuelve más y más juguetón y emocionante.

Jalab sawal, el diálogo deslumbrante y rápido entre el sitar y la tabla, tiene el poder de cautivar incluso al oyente más novato con su emocionante interacción. A menudo, al concluir un recital, el músico puede elegir tocar un “thumri” o “dhun”. Este estilo semi‑clásico es mucho más libre y totalmente romántico y sensual. La música de la India es mucho más apreciada y respetada actualmente en Occidente. Nuestra música ha influenciado a muchos compositores y músicos. La apertura, la voluntad de aprender y el entusiasmo sincero de audiencias occidentales son una fuente continua de inspiración y deleite.





sábado, 5 de mayo de 2018

PERSONAJE DEL MES: SHRI MATAJI


Shri Mataji nació en una familia cristiana en Chindawara, un pueblo situado justo en el centro de la India. Nació al mediodía el 21 de marzo de 1923, en un momento en el que los planetas estaban alineados de una forma muy inusual. Anunciando este acontecimiento, su madre tuvo un sueño donde aparecía un tigre. En la jungla, el animal salvaje apareció ante ella con todo su esplendor. Se emocionó de gozo y, en aquel momento, supo que había algo muy especial en su hija.
Nacida con la consciencia de tener un don divino desde su misma infancia, sentía la necesidad de compartir su entendimiento de Dios con toda la humanidad. Sus padres sabían por qué estaba Ella en la tierra y el padre, que era un hombre muy erudito, la ayudó a entender a los seres humanos.
De niña la llamaban Nirmala, que significa pura. Pasó una infancia muy feliz, atrayendo a todos en torno a Ella. Otras veces se la podía encontrar sola en un rincón apartado de la casa, perdida en meditación, con su cara radiante de gozo interior. Incluso a una edad muy temprana, buscaba la forma de compartir este gozo con los que estaban a su alrededor. Amaba todo lo que era natural y genuino, y cada día caminaba descalza a la escuela para poder sentir la tierra.
Durante las vacaciones y las fiestas, Nirmala acompañaba a su familia al ashram de Gandhi, quien disfrutó con Ella enormemente. Cariñosamente la llamaba “nepalí” por sus hermosos rasgos. Viendo la sabiduría de esta niña, Gandhi trató a Nirmala con gran respeto. Reconoció su naturaleza divina y buscaba sus consejos sobre asuntos espirituales.
Cuando empezó la lucha por la independencia de la India, Nirmala y su familia estaban en el corazón de la batalla. Renunciando a sus bienes, sus padres, Prasad y Cornelia Rao, ayudaron a organizar protestas en Nagpur. A consecuencia de esto, les encarcelaron en numerosas ocasiones entre 1928 y 1947, año en el que se conquistó la libertad. En su familia, tenían como regla que nadie podía derramar ni una lágrima al ir a la cárcel, enseñando así a los niños a compartir igual el gozo y el dolor. Después de todo, su encarcelamiento era un paso hacia la libertad de su madre India, y no había necesidad de sentirse triste.
Creciendo durante el movimiento de independencia, Shri Mataji tomó un papel activo como líder de la juventud, encabezando la lucha de estudiantes en Lahore, mientras asistía a la Facultad de Medicina. Hasta hoy ha abogado abiertamente por la libertad política, declarando que las personas no pueden crecer espiritualmente mientras no sean libres políticamente. Después del éxito del movimiento de liberación, su padre jugó un papel esencial ayudando a escribir la nueva Constitución y a poner en marcha un nuevo gobierno.

Ahora que la madre India empezaba a mantenerse por sí misma, Shri Mataji se sentía libre para contraer matrimonio. En 1947 se casó con el Sr. Srivastava, un miembro prominente de la administración civil india. Tuvieron dos hijas, Kalpana y Sadana. La carrera política del Sr. Srivastava fue rápidamente coronada por el éxito, siendo designado secretario personal de uno de los Primeros Ministros más queridos y más famosos de la historia de la India, Lal Bahadur Sastri. Después de la trágica muerte de Sastri, el Sr. Srivastava empezó su carrera en las Naciones Unidas, culminándola en 16 años como Secretario General de la Organización Marítima Internacional de la ONU, con el título de “Sir”, otorgado por la Reina de Inglaterra. Durante este periodo, Shri Mataji esperó pacientemente el momento adecuado para empezar a extender su mensaje divino.
Después de haber criado a sus hijas y de verlas casadas y satisfechas, Shri Mataji había completado sus responsabilidades como madre y ama de casa. Estaba preparada para emprender el verdadero trabajo de su vida: la emancipación de la humanidad.
En 1970 Shri Mataji fue invitada al ashram de un importante guru de la zona, quedándose asombrada al ver cómo robaba a la gente en nombre de la espiritualidad. De repente, se dio cuenta de que en todas partes los buscadores estaban en peligro, y buscó una solución en sí misma. Pasó toda la noche en contemplación a la orilla del mar. Con las primeras horas de la madrugada, su aversión por la falsedad y su compasión por salvar a sus hijos la forzaron a actuar. Meditó en el Sahasrara, el centro de energía situado en la parte más alta de la cabeza, y rogó que todos los buscadores de la Verdad pudieran recibir finalmente su realización y traer el amanecer de la consciencia colectiva de la humanidad.
Después de salir de esta experiencia tan hermosa, Shri Mataji miró a su alrededor. Vio la ceguera de los seres humanos y entró en un absoluto silencio. Deseó que todo el mundo pudiera tener su autorrealización para que pudieran abrir los ojos. Su misión para la humanidad se había concretado y empezaba a manifestarse.
Después de esto, Shri Mataji empezó a enseñar a meditar a un grupo pequeño de buscadores. A pesar de que trabajaba sólo con unos pocos, estaba buscando un método universal que le permitiera dar la realización a grandes grupos de personas. Pronto desarrolló una técnica para la realización en masa, un método sorprendentemente sencillo. El buscador expresa su deseo extendiendo la mano izquierda hacia Shri Mataji. Una serie de afirmaciones ayudan a esta energía maternal (kundalini) a subir, y la experiencia se verifica sintiéndola en las manos y por encima de la cabeza.
De esta forma nació Sahaja Yoga. Shri Mataji no se preocupaba de la cantidad de gente, sino de la calidad de los buscadores. Nunca aceptó dinero por dar ni por desarrollar la autorrealización, comenzando Sahaja Yoga con sus propios recursos. Incluso hoy en día insiste en que no se puede pagar por el ascenso espiritual.
Sahaja Yoga crece
Los esfuerzos de Shri Mataji para llegar a los buscadores occidentales se intensificaron en 1974, cuando su marido fue elegido Secretario General de la Organización Marítima Internacional de la ONU, y se trasladaron a vivir a Inglaterra. Europa llegó a ser su hogar y surgieron centros de Sahaja Yoga por todo el continente. Descubriendo que esto funcionaba bien para los individuos, Shri Mataji empezó a acentuar la necesidad de la consciencia colectiva. La experiencia era más fuerte cuando se compartía con otros. Lo comparó con la analogía de una vela encendiendo a otra y a otra, hasta que hubiera tantas velas juntas que la habitación se llenara de luz.
Viajando incansablemente durante todo el año, día tras día, ha dado el segundo nacimiento a todos los que lo deseaban. Desde 1970, ha dado la realización en masa en más de 65 países de todo el mundo. En 1994, en un programa público que tuvo lugar en Bombay, Shri Mataji despertó las kundalinis de más de 100.000 personas a la vez. La gente no cabía en la sala y se sentaban en la calle. Sin poder escuchar la charla, simplemente extendían las manos y sentían el gozo. Programas de la misma magnitud son ahora habituales en Rusia y en toda la Europa del Este, teniendo que celebrarse en estadios de fútbol para poder acomodar a todos los que desean recibir su realización espiritual. Reconocen que Ella es la gran Madre y que ha venido areconfortarles.

viernes, 4 de mayo de 2018

Meditación Sahaja



Sahaja Yoga es una práctica de meditación que nos permite alcanzar un estado de equilibrio en todo nivel; tanto físico como emocional y espiritual. Permite la transformación del ser humano otorgando un nivel de conciencia más elevado y el conocimiento de Sí mismo. 

El método de Sahaja Yoga despierta la conciencia del individuo a través del ejercicio de la Realización del Ser, que consiste en el despertar de la Kundalini, la energía de nuestro interior, existente en todo ser humano y que tiene la capacidad de llenarnos de paz y gozo.


La meditación Sahaja Yoga nos permite alcanzar y mantener ese estado de armonía en el día a día, despertar los valores interiores y manifestar un cambio real en nuestra vida. Sahaja Yoga constituye un salto en la evolución de la conciencia del ser humano.



En las palabras de Shri Mataji Nirmala Devi, su fundadora: "Ustedes no pueden conocer el significado de su vida, hasta que estén conectados con el poder que los creó". Con el fin de otorgar al ser humano esa conexión, Shri Mataji creó Sahaja Yoga en 1970 y desde entonces se ha expandido a más de 90 países en el mundo.


Sahaj proviene del sánscrito "nacido con uno mismo, espontáneo" mientras que Yoga significa "Unión". De esta manera, Shri Mataji propone que el ser humano, por el simple hecho de serlo, tiene el derecho a obtener esta Unión y no puede ser comprada. Por esta razón la práctica de Sahaja Yoga es siempre gratuita y está abierta a todo el mundo, sin importar raza, credo o ideología.

Conozca su verdadero Ser. Su energía Kundalini está lista para ser despertada.


domingo, 1 de abril de 2018

Personaje del mes: RAJA JANAKA

Podemos ubicar históricamente a Raja Janaka o Rey Sabio Janaka unos 6.000 años antes de Cristo en la India. La denominación de “Rey Sabio” viene dada porque, en la Antigua India, los Reyes, para poder ser Reyes y estimados por todo el pueblo y no sólo por los militares, debían de tener un título, aparte del título de Príncipe, de Rishis (sabios) y llamarse por tanto Raja-Rishis o Rajarshis, que significa: Rey sabio. Leamos algunas anécdotas para conocer la historia de este maestro.

Raja Janaka, modelo de Rey sabio

Janaka destaca por su capacidad de dirigir completamente sus pensamientos hacia lo divino. Mientras cumplía con sus deberes para con el mundo ordinario, gobernaba su reino y procuraba lo necesario para sus súbditos.

“Ama las cosas de este mundo con el amor que debes y no más”.

El gran sabio Suka estaba una vez enseñando muchas cosas a sus discípulos. Janaka supo de esto y deseó convertirse en discípulo de Suka y recibir sus enseñanzas. Se dirigió al bosque, presentó sus respetos a Suka, le pidió que le aceptara como uno de sus numerosos discípulos, y le solicitó permiso para asistir a sus clases. A partir de ese día, Janaka se portó como uno de los discípulos. Un día que no llegó a tiempo, Suka no inició sus clases, esperando a que el Rey llegara. Además de eso, les dijo a sus discípulos que estaba posponiendo la clase por esa razón. Cuando les dijo que esperarían hasta que Janaka llegara, ellos empezaron a murmurar entre sí, y se decían unos a otros que habían buscado a este gran sabio sólo porque creían que él no concedía importancia especial a los reyes y otras personas poderosas.




Desde aquel día, su fe en el gurú empezó a declinar y comenzaron a sentir envidia del Rey Janaka. Tan pronto como Suka percibió tal sentimiento de envidia y celos entre sus discípulos, decidió darles una lección. En un momento dado hizo creer a todos los alumnos que la ciudad de Mithilapura estaba en llamas. Todos empezaron a pensar en las consecuencias, en lo que podría pasar en sus casas, y corrieron a la ciudad para salvar lo que pudieran. Sin embargo, Janaka no se mostró inquieto ni se movió de su lugar. Suka le dijo que las llamas parecían haberse extendido hasta el palacio y lo conminó a que fuera y salvara a sus habitantes. Janaka sólo sonreía, pensando que la voluntad de Dios se cumpliría y nadie podría cambiarla. Los envidiosos estudiantes que corrieron hacia la ciudad encontraron que no había ningún fuego y que aquello había sido sólo un engaño. Regresaron, informaron de esto a su Gurú y se sorprendieron de la estabilidad mental de Janaka.

Suka los miró y les dijo que era mejor tener un solo estudiante disciplinado que muchos que no tenían firmeza de mente.

Raja Janaka, padre de Shri Sita casada con Shri Rama

El Rey Janaka tenía el arco de Shiva en su palacio. Ese arco era muy pesado y no era posible que los mortales lo levantaran. Un día, Sita, que era muy joven en ese momento, estaba jugando a la pelota con sus compañeros de juegos. Mientras jugaba, sucedió que la pelota quedó atrapada debajo del arco de Shiva. Todos los niños trataron en vano de levantarlo. Entonces Sita, como si nada, lo levantó con su mano izquierda y agarró la pelota. El Rey se quedó asombrado cuando se enteró del incidente. Se dio cuenta de que Sita no era una niña ordinaria. Decidió darla en matrimonio a una persona que pudiera romper el arco de Shiva. Pensó que sólo una persona así sería la pareja adecuada para ella, ya que ningún mortal podía hacerlo. Habiendo decidido esto, envió invitaciones a muchos reyes. El día fijado, los reyes vinieron e hicieron fútiles intentos de levantar el arco. Hasta el poderoso Ravana fracasó miserablemente en su intento de levantar el arco.

El sabio Vishvamitra había traído a Rama y a Lakshmana con él a la corte de Janaka. Todos los que estaban allí reunidos se sintieron atraídos por sus radiantes formas. Nadie miraba el arco. Su atención estaba centrada en Rama y Lakshmana. Vishvamitra le echó una mirada significativa a Rama. Rama comprendió su implicación y lentamente empezó a caminar hacia el arco. Todos los reunidos sonreían para sí pensando cómo podría un muchacho tan joven realizar una tarea en la que hasta el poderoso Ravana había fracasado. Para asombro de todos, Rama levantó el arco sin esfuerzo con su mano izquierda. Janaka recordó el incidente de cuando Sita levantó el arco. Se llenó de alegría con el sentimiento de que había encontrado al marido adecuado para Sita. Mientras tanto, Rama trató de templar el arco. En el proceso, se rompió con un sonido atronador. La gente quedó impresionada viendo la majestuosa forma de Rama y su poderosa proeza. Aclamaron la buena fortuna de Sita con profusión. Estaban felices de que Sita hubiera ganado la mano de una persona que era virtuosa, poderosa y hermosa.


Ver Ramayana

Raja Janaka, en busca del conocimiento interior

Durante su reinado, Raja Janaka envió un mensaje a todo su pueblo por el que solicitaba un maestro que le enseñara su propio conocimiento interior. Astavakra se presentó como aquel que podría resolver el problema del Rey diciéndole: “Mi Rey, yo estoy preparado para transmitirte el conocimiento del Atma como tu deseas, pero para ello debemos alejarnos de la corte y trasladarnos al bosque”.

Y así lo hicieron. Una vez allí, Astavakra habló a su rey: “No estoy seguro de continuar si tú no aceptas mis condiciones. Yo solamente soy un chico en posición de maestro. Y tú eres mi todopoderoso Rey en posición de discípulo. ¿Estás preparado para aceptar esta relación? Si estas de acuerdo en aceptar esta relación yo seré tu Guru y comenzaremos mis enseñanzas.

“El Rey Janaka contestó a Astavakra: “alcanzar a Dios es lo más importante para mí y estoy preparado para darte absolutamente cualquier cosa que tú quieras”. Astavakra replicó: “yo no quiero cosas materiales, todo lo que deseo es tu mente. Debes darme tu mente”. El Rey contestó: “yo te daré mi mente “.

Astavakra pidió a su Rey que se sentara bajo un árbol y se alejó. Los soldados que custodiaban al Rey, y que se encontraban fuera del bosque, esperaron durante mucho tiempo hasta que comenzaron su búsqueda. Cuando le encontraron, su Rey no contestaba a sus preguntas; de hecho, parecía no escucharles, por lo que, asustados, llamaron al Primer Ministro.

El Primer Ministro tampoco consiguió que el Rey contestara a sus preguntas, por lo que avisó a la Reina, a la que tampoco respondió.

Finalmente, los soldados trajeron a Astavakra ante la presencia de su Rey, creyendo que le había hechizado. Astavakra les preguntó: “¿por qué estáis preocupados? El Rey está a salvo y en paz”.

Al oír la voz de Astavakra, el Rey abrió los ojos y preguntó a su maestro por la paz que había sentido. Astavakra respondió: “Tú has alcanzado el estado de la Realización con Dios”.

Raja Janaka, transmisor de los conocimientos a todo el pueblo

Janaka transmitió el principio del conocimiento de los valores de los guerreros, más allá incluso de la propia estirpe de los guerreros. Introdujo en los monasterios las enseñanzas de las gimnasias energéticas, que aun cuando eran enseñadas por los Maestros monjes, solamente eran aprendidas inicialmente por los que iban a ser guerreros, y posteriormente, con Janaka, por todo el pueblo. Impulsó a los médicos, para que sacaran de las estructuras de las técnicas militares, que fortalecían el cuerpo de los guerreros, los conocimientos precisos para ayudar a la gente a mantener su salud y, al mismo tiempo, para que los novicios pudieran no solamente elevar su espíritu sino, al mismo tiempo, tener unos cuerpos sanos y fuertes que les permitieran continuar con la mística y sus diferentes trabajos.




De esta manera, y con más de 8.000 años transcurridos desde su nacimiento, el maestro Janaka se nos presenta como un extraordinario modelo de Rey y Guru que cultiva una religión interior basada en el Dharma (camino recto).