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viernes, 17 de febrero de 2017

Día de la paz interior 2017 España-Brasil


Inner Peace Madrid



Concierto Universitario Inner Peace Day Madrid (Enero/17)




INNER PEACE DAY Colégio Miguel de Cervantes



domingo, 12 de febrero de 2017

Poema Sufi

Ven, entra con nosotros en el Mar
y deja el “yo” y el “tú”,
pues si no te conviertes en Mar,
no sabrás de la esencia de ese Mar.
Si una sola ola de este Mar
te arrastrara hasta Él desde el desierto,
te anegaría hasta el punto
de no recordar nada del desierto.
Si aún ves la diferencia
entre nombre y Nombrado,
es que aún perteneces
a los que están dispersos,
lejos de los que viven en la Unión.
Cuando alcances la Unión,
todos los números serán igual al uno.
Cuando alcances la Unión,
hoy, ayer y mañana, serán lo mismo para ti.
Ve a la Unidad desde lo múltiple.
Vuelve a lo múltiple desde la Unidad.
Y en ese ir y venir de lo Uno a lo múltiple,
conocerás a fondo lo creado.
¿Cómo podrías conocer lo alto y lo bajo
de la tierra y del cielo,
si no vieras en ti reunidos lo alto y lo bajo?
Tú eres la imagen del Amado, ¡sumérgete en ti mismo!,
en tu interior y en tu exterior hallarás
lo que es íntimo y lo que es externo.
¡Oh, Maqrebík!, si buscas el Simorq del Oriente,
debes buscarlo más allá de Oriente o de Occidente.

Diwan de Maqrebi

El sábado 18 de febrero inician los talleres de yoga


El Universo Holográfico (1)

En 1982, un equipo de investigación de la Universidad de París, dirigido por el físico Alain Aspect, llegó a lo que puede considerarse como el más importante experimento del siglo XX. Aspect descubrió que, colocada en determinadas condiciones, una partícula subatómica como un electrón es capaz de comunicarse instantáneamente con otra independientemente de la distancia que las separe, ya se trate de 10 metros o de 1.000 millones de kilómetros. Es como si cualquier partícula siempre supiera lo que las otras están haciendo.

Este fenómeno puede ser explicado de dos maneras: con la teoría de Eintein con la que, al excluir la posibilidad de comunicarse a mayor velocidad que la de la luz, habría que considerarlo imposible, o con la consideración de la partícula subatómica como no local. Como la mayoría de los físicos niegan la posibilidad de que el fenómeno sobrepase la velocidad de la luz, la hipótesis más aceptada es que el experimento de Aspect es la prueba de que la partícula subatómica es efectivamente del tipo no local.

David Bohm, notable físico de la Universidad de Londres, sostenía que el descubrimiento de Aspect implicaba que la realidad objetiva no existe. No obstante su aparente solidez, el universo es en realidad un fantasma, un holograma gigantesco y espléndidamente detallado. Holograma en donde la parte y el todo están en una sola imagen.

La naturaleza del holograma

Para entender como el Prof. Bohm había hecho esta extraordinaria afirmación, debemos primero comprender la naturaleza de un holograma. Un holograma es una fotografía tridimensional producida por un láser. Para crear un holograma el objeto a fotografiar debe iluminarse con una luz de un rayo láser, luego un segundo rayo láser debe rebotar sobre la luz reflejada del primero y el esquema resultante de la zona de interferencia donde los dos láser se encuentran se imprime en la película fotográfica. Cuando la película se revela resulta visible solo un intrincado número de líneas claras y oscuras que, iluminadas por otro rayo láser, hacen aparecer una imagen tridimensional del objeto original. La tridimensionalidad de tal imagen no es la única característica interesante del holograma, si divides el holograma de una rosa en dos mitades, se comprobará que cada mitad contiene la imagen completa de la rosa. Aunque continuemos dividiendo las dos mitades, veremos que cualquier minúsculo fragmento de la película contendrá siempre una versión más pequeña, pero intacta, de la imagen completa. Al contrario que en la fotografía tradicional, cualquier parte de un holograma contiene toda la información del holograma entero.

Esta característica del holograma representa una manera totalmente nueva de comprender y conocer la organización y el orden de la Naturaleza. En efecto, todo la ciencia occidental siempre se ha movido bajo la premisa que la mejor manera de conocer un fenómeno físico, tanto si se trataba de una rana como de un átomo, era dividirlo para estudiar sus partes.

El fenómeno del holograma nos enseña que algunas cosas del universo no se prestan a ser estudiadas según este método. Si intentamos separar las partes de algo construido como un holograma, no obtendremos sus partes sino “todos” más pequeños.

La inexistencia de la separación

Esta observación sugiere a Bohm otra forma de comprender el descubrimiento del profesor Aspect. Bohm cree que el motivo por el que las partículas subatómicas están en contacto con las otras, independientemente de la distancia que las separa, no es porque exista una comunicación de información entre las partículas sino por el hecho de que la distancia que las separa es una ilusión. Por tanto, sostenía que, a un nivel de realidad muy profundo, tales partículas no son entidades individuales sino extensiones del mismo “organismo” fundamental.

Para explicar su teoría Bohm utilizaba el siguiente ejemplo: Imagine un acuario conteniendo un pez. Imagine que el acuario no es visible directamente sino solo a través de dos cámaras, una posicionada frontalmente y otra lateralmente respecto al acuario. Al mirar los dos monitores de televisión podemos pensar que los peces visibles en los monitores son dos entidades separadas, las diferentes posiciones delas cámaras permitirán imaginar dos realidades levemente distintas. Continuando la observación de los peces, comprobaremos que existe una cierta relación: cuando uno gira, el otro girará; cuando uno esté de frente el otro estará lateral. Si olvidamos completamente el fondo real del experimento, podremos llegar a creer que los dos peces están comunicándose instantánea y misteriosamente, pero ésta no es, claramente, la explicación.

Según Bohm el comportamiento de la partícula subatómica indica claramente que pertenece a un nivel de realidad del que no somos conscientes en absoluto. Una dimensión que sobrepasa la nuestra. La partícula subatómica nos aparece separada porque solo somos capaces de ver una parte de la realidad, que no es “una parte” separada sino una faceta de una unidad más profunda y básica que resulta tener por otro lado características holográficas e indivisibles como en el caso de la rosa. Cualquier cosa en la realidad física está constituida por estas “imágenes” lo que conlleva que el universo entero sea una proyección, un holograma.

Además de su naturaleza ilusoria, este universo tiene otra característica sorprendente: si la separación de las partículas subatómicas es solo aparente, esto significa que, a un nivel más profundo, todas las cosas están infinitamente conectadas. Un electrón de un átomo de carbono del cerebro humano está conectado a la partícula subatómica que constituye cualquier salmón que nada, cualquier corazón que late o cualquier estrella que brilla en el cielo.

Todo está penetrado por todo. La naturaleza humana establece categorías, clasificaciones y subdivisiones de los fenómenos del universo, aunque las subdivisiones resultan necesariamente artificiales y toda la naturaleza no es otra cosa que una inmensa red interconectada. En un universo holográfico incluso el tiempo y el espacio no deben ser considerados fundamentales. Debido a que conceptos tales como la localización se derrumban en un universo en el que nada está verdaderamente separado de nada, el tiempo y el espacio tridimensional, como las imágenes de los peces en los monitores de televisión, tendrían que ser vistos como proyecciones de un orden más profundo.

A un nivel más profundo la realidad no es otra cosa que una especie de super-holograma donde el pasado, presente y futuro coexisten simultáneamente. Esto implica que, con un instrumento adecuado, un día podremos alcanzar al nivel de realidad superholográfico las escenas de nuestro pasado más remoto.

Las otras cosas que puede contener este super-holograma son una pregunta abierta. Admitiendo que este superholograma es la matriz que ha dado lugar al nacimiento de todo lo que existe en nuestro universo, al nivel mínimo contendrá cada partícula subatómica que haya existido o que vaya a existir, cada configuración de materia o energía que sea posible, desde copos de nieve hasta quasars, desde ballenas azules hasta rayos gamma. Deberemos imaginarlo como una suerte de almacén cósmico de “Todo lo que Existe”.

Aunque Bohm admitía que no tenemos forma de saber qué otras cosas se esconden en el super-holograma, se aventuraba a decir que no tenemos razón para suponer que no existan más cosas. O como sugería, quizá el nivel de realidad superholográfica sea un simple estado tras el que existe “una infinidad de desarrollo futuro”. Bohm prefería describir el universo con el término “holomovimiento”.

Afirmar que cualquier pequeña parte de una película holográfica contiene toda la información de la película entera significa decir simplemente que la información no está distribuida localmente. Si realmente el universo está organizado según el principio holográfico entonces, aunque exista la propiedad de la no localidad, cualquier partícula existente contiene toda la información de la imagen entera.

Partiendo de este supuesto se deduce que toda manifestación de la vida que provenga de una única fuente incluye cualquier átomo del universo. Desde las partículas atómicas a las galaxias gigantes, todo comprende una parte infinitesimal y la totalidad de “todo”. El cerebro es un holograma capaz de conservar 10.000 millones de bits de información.

(Continuará...)

martes, 7 de febrero de 2017

Meditación Sahaja Yoga

Paso 1. Meditación guiada para activar su ser interior.

Siga las instrucciones del siguiente vídeo de Shri Mataji Nirmala Devi fundadora de la meditación Sahaja Yoga. Es una meditacion dirijida donde se va colocando la mano derecha en diversos centros de energía mientras se dicen algunas afirmaciones silenciosas para activar su ser interior, este proceso
se llama Auto-Realización.





Paso 2. Cómo meditar

Una vez que su ser interno se ha activado, siga estos pasos para fortalecer este nuevo estado de paz interior a diario.

Meditación de 10 minutos en la mañana. (No hay necesidad de repetir el paso 1) Solo siéntese cómodamente en una silla o en el suelo, con las dos palmas de las manos hacia arriba sobre sus rodillas. Si es posible, quítese los zapatos, para estar en conexión con la Madre Tierra. Tome algunas respiraciones profundas, y luego solo intente respirar de una manera tranquila y relajada. Mantenga su atención por encima de su cabeza. Deje que los pensamientos vallan pasando como nubes sin quedarse atrapado en ellos solo observándolos. Si hay mucha actividad mental, decir suavemente dentro de si mismo, "¿No soy este pensamiento" o "me perdono, perdono a todos". Cuando esté tranquilo, pruebe a ver si puede sentir una brisa fresca suave en sus manos, o soplando suavemente por encima de su cabeza. Cuando sienta esta brisa fresca encima de su cabeza, mantenga suavemente su atención allí. Descanse ambas manos en su regazo, las palmas hacia arriba. Relájese y disfrute de la paz y el silencio.


Paso 3. Más información ...


sábado, 7 de enero de 2017

Los cuatro acuerdos

La búsqueda  de la Verdad  se ha reflejado a lo largo de los tiempos a través de diversas culturas milenarias en el mundo. Un ejemplo proveniente de las Américas, es el de los toltecas. Hace miles de años, este pueblo era visto como de “mujeres y hombres de conocimiento”. Una parte esencial en la vida de los toltecas era la de preservar y profundizar en los conocimientos espirituales de sus antepasados. Fue en Teotihuacán, donde maestros toltecas, llamados naguales, enseñaban a sus estudiantes esta ancestral tarea.

A través del tiempo, debido a la conquista europea aunada con el creciente peligro de un uso desequilibrado de los mencionados conocimientos y para el beneficio personal de ciertos aprendices, los naguales se vieron forzados a proteger y esconder sus conocimientos ancestrales. Pero, a pesar de ello, la profundidad de su sabiduría fue cautelosamente pasada de generación en generación por distintos linajes de naguales.

El Dr. Miguel Ruiz, descendiente nagual por parte de su abuelo, es un ejemplo de esto. En la actualidad,  con su libro  “Los Cuatro Acuerdos”,  expresa y comparte la visión universal de la vida y la profundidad espiritual que el pueblo tolteca dejó como legado para el ser humano. “El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la que parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo. Aunque no es una religión, respeta a todos los maestros espirituales que han enseñado en la tierra, y si bien abarca el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir que se distingue por su fácil acceso a la felicidad y el amor” (Miguel Ruiz, Los Cuatro Acuerdos, Ediciones Urano, Barcelona, página 16).

Los cuatro acuerdos

1. Sé impecable con tus palabras 

Este acuerdo se refiere a que, con las palabras, podemos expresar  belleza y amor, pero si las utilizamos erróneamente, podemos crear todo lo contrario, lastimando a otros y a nosotros mismos. Por tanto, es indispensable que seamos cuidadosos y equilibrados en el uso del lenguaje, nuestra intención al pronunciar cualquier palabra, debe estar siempre guiada por el amor, el amor puro.

2. No te tomes nada personalmente 

Aquí Miguel Ruiz explica que tomarse las cosas personalmente puede ser una expresión de egoísmo, pues indica que tal vez sintamos que todo gira a nuestro alrededor.  También comenta que es importante que no nos afecte lo que los demás puedan opinar de nosotros, ya sea algo positivo o negativo, y para lograr esto es importante conocer interiormente quienes somos realmente. Así podremos mantener el equilibrio pase lo que pase a nuestro alrededor.

3. No hagas suposiciones

Aquí se explica que hacer suposiciones (sobre algo o alguien) puede traer conflictos ya que no se basa en la realidad. Lo que nos puede ayudar a dejar de hacer suposiciones es tratar de tener una comunicación clara con los demás. Si tenemos duda de algo, en vez de suponer, hay que preguntar y aclarar las cosas, teniendo muy en cuenta también el primer acuerdo, la impecabilidad de las palabras. Es decir, utilizando nuestras palabras con amor. Así se puede lograr una comunicación equilibrada.

4. Haz siempre lo máximo que puedas

Este acuerdo se refiere a intentar realizar los tres acuerdos anteriores, haciéndolo lo mejor que podamos, siendo lo más constantes que se pueda, pero sin sentirnos mal o culpables si es que no se realiza alguno de éstos en su totalidad. Cada día es una nueva oportunidad de crecer y de seguir intentándolo, lo importante es tener la conciencia de esto, hacer lo mejor que podamos y no darse por vencido.

Espejo Humeante Hace tres mil años había un ser humano, igual que tú y que yo, que vivía cerca de una ciudad rodeada de montañas. Este ser humano estudiaba para convertirse en un chamán, para aprender el conocimiento de sus ancestros, pero no estaba totalmente de acuerdo con todo lo que aprendía. En su corazón sentía que debía de haber algo más.

Un día, mientras dormía en una cueva, soñó que veía su propio cuerpo durmiendo. Salió de la cueva a una noche de luna llena. El cielo estaba despejado y vio una infinidad de estrellas. Entonces, algo sucedió en su interior que transformó su vida para siempre. Se miró las manos, sintió su cuerpo y oyó su propia voz que decía: “Estoy hecho de luz; estoy hecho de estrellas”. 

Miró al cielo de nuevo y se dio cuenta de que no son las estrellas las que crean la luz, sino que es la luz la que crea las estrellas. “Todo está hecho de luz-dijo-, y el espacio de en medio no está vacío.” Y supo que todo lo que existe es un ser viviente, y que la luz es la mensajera de la vida, porque está viva y contiene toda la información. 

Entonces se dio cuenta de que, aunque estaba hecho de estrellas, él no era esas estrellas. “Estoy en medio de las estrellas”, pensó. Así que llamó a las estrellas el tonal y a la luz que había entre las estrellas el nagual, y supo que lo que creaba la armonía y el espacio entre ambos es la Vida o Intento. Sin Vida, el tonal y el nagual no existirían. La Vida es la fuerza de lo absoluto, lo supremo, la Creadora de todas las cosas. 

Esto es lo que descubrió: Todo lo que existe es una manifestación del ser viviente al que llamamos Dios. Todas las cosas son Dios. Y llegó a la conclusión de que la percepción humana es solo luz que percibe luz. También se dio cuenta de que la materia es un espejo, todo es un espejo que refleja luz y crea imágenes de esa luz, y el mundo de la ilusión, el Sueño, es tan solo como un humo que nos impide ver lo que realmente somos. “Lo que realmente somos es puro amor, pura luz”, dijo. 

Este descubrimiento cambió su vida. Una vez supo lo que en verdad era, miró a su alrededor y vio a otros seres humanos y al resto de la naturaleza, y le asombró lo que vio. Se vio a sí mismo en todas las cosas: en cada ser humano, en cada animal, en cada árbol, en el agua, en la lluvia, en las nubes, en la tierra…Y vio que la Vida mezclaba el tonal y el nagual de distintas maneras para crear millones de manifestaciones de Vida.

En esos instantes lo comprendió todo. Se sentía entusiasmado y su corazón rebosaba paz. Estaba impaciente por revelar a su gente lo que había descubierto. Pero no había palabras para explicarlo. Intentó describirlo a los demás, pero no le entendían. Vieron que había cambiado, que algo muy bello irradiaba de sus ojos y de su voz. Comprobaron que ya no emitía juicios sobre nada ni nadie. Ya no se parecía a nadie. 

Él les comprendía muy bien a todos, pero a él nadie le comprendía. Creyeron que era una encarnación de Dios; al oírlo, él sonrió y dijo: “Es cierto. Soy Dios. Pero vosotros también lo sois. Todos somos iguales. Somos imágenes de luz. Somos Dios.” Pero la gente seguía sin entenderlo. 

Había descubierto que era un espejo para los demás, un espejo en el que podía verse a sí mismo. “Cada uno es un espejo”, dijo. Se veía en todos, pero nadie se veía a si mismo en él. Y comprendió que todos soñaban pero sin tener conciencia de ello, sin saber lo que realmente eran. No podían verse a ellos mismos en él porque había un muro de niebla o humo entre los espejos. Y ese muro de niebla estaba construido por la interpretación de las imágenes de luz: el Sueño de los seres humanos. 

Entonces supo que pronto olvidaría todo lo que había aprendido. Quería acordarse de todas las visiones que había tenido, así que decidió llamarse a sí mismo Espejo Humeante para recordar siempre que la materia es un espejo y que el humo que hay en medio es lo que nos impide saber qué somos. Y dijo: “Soy Espejo Humeante porque me veo en todos vosotros, pero no nos reconocemos mutuamente por el humo que hay entre nosotros. Ese humo es el Sueño, y el espejo eres tú, el soñador”.

(Miguel Ruiz, Los Cuatro Acuerdos, Ed. Urano, Barcelona, págs. 17-20)