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lunes, 3 de septiembre de 2018

Seminario Internacional: “Una Nueva Era, Sacrificio, Libertad, Ascenso”.

Extracto sobre la vida de Gandhi
...En este país(India) tuvimos la lucha por la libertad. Yo formé parte de ello. Mis padres también participaron. Éramos gente rica, yo diría que bastante rica, de todos los niveles. Os sorprenderá saber que mi padre quemó todos sus trajes, que habían sido confeccionados en Inglaterra. Mi madre quemó todos sus saris. Solían tejer sus propias ropas y eso es lo que vestían. Mi padre sacrificó todo, hasta el último penique, en la lucha por la libertad. No dejó nada para nosotros, ni un solo… Aunque por supuesto debo decir que, siendo nuestra familia rica, teníamos plata y oro y todo esto. Pero todo el dinero en metálico fue gastado. Y toda la plata y el oro nos lo quitaron los ingleses y nos lo devolvieron cuando se marcharon. Gracias a eso nos quedó algo de plata y oro en la familia.
Todas nuestras posesiones materiales fueron robadas. Vivíamos en casas muy bonitas y tuvimos que mudarnos a chozas. Nos sacrificamos al máximo. Y nos sentíamos muy felices con ello, muy orgullosos. Solo teníamos dos mudas; lavábamos nuestras ropas, vivíamos como gente muy pobre durmiendo sobre esterillas como estas. Recuerdo que nunca usé almohada. Durante décadas no usé sandalias. Solo tuve un jersey de buena calidad y hasta que pasé a la universidad de medicina, siempre tuve ese jersey conmigo. Solo tuve un abrigo durante toda mi educación. Cuando fui a Lahore -que es un lugar muy frío, a veces puede ser igual que Londres- estaba gastado y roto. Pero nunca nos quejamos ni nos enfadamos, nunca dije: “Nuestro padre debería haber cuidado mejor de nosotros. ¿Por qué ha sacrificado todo por la nación?” ¡Nunca, nunca, nunca! E incluso hoy día, cuando nos ven en cualquier parte, todos saben que somos los hijos de un gran hombre. Tienen un tremendo respeto por nosotros.
Esta cualidad fue creada por Mahatma Gandhi. Él cambió a todo el mundo a una nueva personalidad capaz de tremendos sacrificios. No podéis imaginaros cómo vivía la gente. Todo el dinero que teníamos, todo lo que teníamos, todas las comodidades, los medios de transporte, las casas, todo fue entregado. No solo por mi padre, sino por muchos otros también. De otro modo no podríamos haber conseguido la liberación. Para conseguir nuestra liberación este país sacrificó mucho.
Y después de aquello, nosotros estamos aquí para conseguir nuestra liberación, para conseguir la liberación de nuestro Espíritu. Para liberar a nuestro Espíritu de la avaricia, de la lujuria, de nuestro mal humor, de nuestros condicionamientos, de nuestro terrible ego y de la esclavitud del cuerpo a las comodidades. Debo decir que Gandhiji tenía un encanto especial. No sé cómo pudo conseguirlo. Era como el toque de Midas, a todo aquel que tocaba lo transformaba. Y era un hombre muy estricto, aunque muy amable conmigo y con los niños. Pero era extremadamente estricto, no toleraba ninguna tontería en absoluto.
Si estudiáis a través de la historia el modo en que esta gente se educó, no solo para la liberación o para la independencia, sino con anterioridad a eso, también para la vida espiritual, en todas partes hay un punto en común que es el sacrificio. Y la conciencia de que se está haciendo algo importante, de que se es parte de la totalidad, de algo muy grande, de un gran trabajo, de una causa muy noble. Y también había otro punto en común entre todos ellos y es que, esta noble causa, la realización de esta causa noble les hacía sacrificarse de un modo muy sahaja. A veces, incluso más que los sahaja yoguis, que han conseguido tanto en Sahaja Yoga. Han conseguido su gozo y su Espíritu. Y yo lo he visto con mis propios ojos. Gente en este país a los que podríais llamar legendarios, pero yo los he visto. Miles de personas fueron asesinadas y masacradas. Muchos niños murieron. Nadie lloró, nadie derramó lágrimas. El mero hecho de sentir que uno pertenece a una causa tan noble os da el gozo y el sentimiento de implicación.
Además vi en Mahatma Gandhi y en otras personas, en su comportamiento, que no permitían entrar a cualquiera. A cualquier persona que hiciera incluso una pequeña falta, ya fuese el hijo de un rey o la hija de cualquiera. Con cualquier pequeña cosa que estropearan, eran expulsados. Yo estuve en el ashram de Gandhi, de modo que sé cómo es. Por eso sé cómo vivir una vida rigurosa. Es un entrenamiento. Todos los niños de más de doce años tenían que limpiar el ashram todas las mañanas, que creo que medía alrededor de cincuenta acres. Tenían que limpiar sus letrinas y las letrinas de los invitados. Yo misma las limpiaba. Y solo se les permitían dos prendas de vestir. Y no se podía guardar nada, ni siquiera se podía ver ni un papel ni una pizca de basura por ninguna parte. Todo estaba muy limpio, pulcro. Y las chozas en las que vivían estaban muy limpias y organizadas. Estaban hechas con boñigas de vaca. Todas ellas. Todo el mundo tenía que bañarse a las cuatro de la mañana con agua fría; ya fuese Jawaharlal Nehru o Abul Kalm Azad, mi padre, cualquier persona de cualquier edad o los niños. Y a las cinco de la mañana Mahatma Gandhi daba su charla.
SHRI MATAJI, 1985

sábado, 1 de septiembre de 2018

Personaje del mes: Gandhi




Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en Porbandar, India. Gandhi ayudó a la liberación del pueblo indio del gobierno colonial inglés a través de la resistencia pacífica y es honrado por su gente como el Padre del la Nación India.

Los indios le llamaron Mahatma”, que significa Alma Grande. A la edad de 13 años se casó con Kasturba, una niña de su misma edad. El matrimonio fue arreglado por sus padres.

Los Gandhi tuvieron cuatro hijos. Gandhi estudió leyes en Londres y volvió a India en 1891 para ejercer su profesión. En 1893 aceptó un contrato de un año para trabajar como abogado en Sudáfrica que, en esta época, estaba también bajo la dominación británica.

Desarrollo de la no-violencia

Cuando intentó reclamar sus derechos como ciudadano inglés fue avasallado y pronto vio que todos los indios sufrían idéntico tratamiento. Gandhi se quedó en Sudáfrica 21 años luchando por los derechos del pueblo indio.

Desarrolló un método de acción social directa basado en los principios de la valentía, la no-violencia y la
verdad llamados Satyagraha. Satyagraha promovía la no-violencia y la desobediencia civil como los métodos más apropiados para alcanzar objetivos políticos y sociales.

Es lo opuesto al “ojo por ojo” que, a la larga, “deja ciego a todo el mundo.” “La no-violencia no es una vestimenta que uno se pone y quita a su voluntad. Su sede se encuentra en el corazón y debe ser una parte inseparable de nuestro Ser.

En cuanto animal, el hombre es violento, pero en cuanto Espíritu, es no-violento. Apenas empieza a despertar a las exigencias de ese Espíritu, que habita en él, le resulta imposible continuar siendo violento.”

Sobre la desobediencia civil dijo:”La desobediencia tiene que ser sincera, respetuosa, mesurada y carente de cualquier recelo”.


En 1915 Gandhi retornó a India. En 15 años se convirtió en el líder del movimiento nacionalista indio.
Utilizando los postulados de la Satyagraha dirigió la campaña por la independencia de India (de la dominación inglesa).”Estoy dispuesto a sacrificar todo por mi país, excepto dos cosas y solamente estas dos: la Verdad y la No-violencia.

El ayuno como método para lograr la paz

Gandhi fue arrestado muchas veces por los británicos debido a sus actividades en Sudáfrica y la India. Creía que era honorable ir a la cárcel por una causa justa. En conjunto pasó siete años en prisión debido a sus actividades políticas. Más de una vez, Gandhi recurrió al ayuno para impresionar a la gente sobre la necesidad de ser No-violento.

India alcanzó la independencia en 1947 y se dividió en dos países: India y Pakistán; esta división fue la causa del comienzo de los enfrentamientos entre hindúes y musulmanes.

Gandhi había abogado por una India unida donde hindúes y musulmanes pudieran vivir en paz. El 13 de enero de 1948, a la edad de 78 años, comenzó un ayuno con el propósito de detener el derramamiento de sangre.

Tras 5 días, los líderes de ambas facciones se comprometieron a detener la lucha y Gandhi abandonó el ayuno. Doce días más tarde fue asesinado por un fanático hindú que se oponía a su programa de tolerancia hacia todos los credos y religiones.

”Creo en el mensaje de Verdad que nos traen los fundadores de todas las religiones del mundo... creo en la unidad absoluta de Dios y, por consiguiente, también en la de la humanidad. No importa que tengamos muchos cuerpos. Sólo tenemos un alma.”
El ejemplo de Gandhi inspiró al reverendo Martin Luther King durante los años 60, en EE.UU., para la resistencia pasiva por los derechos civiles de los ciudadanos negros. También fue asesinado.

El desarrollo espiritual en el hombre

Gandhi se definió a sí mismo como un hombre religioso, un hombre de oración. Para él, el silencio era una necesidad física y espiritual: Abstenerse del alimento es necesario para mantener saludable el cuerpo, sin embargo no es posible abstenerse de la oración.”

El desarrollo espiritual de una persona pasa por buscar la Verdad: “Verdad en los pensamientos, Verdad en la palabra y Verdad en cada acción”. “Proclamo ser un apasionado buscador de la Verdad, que no es más que otro nombre para Dios. En el transcurso de esa búsqueda vino hacia mí el descubrimiento de la No-violencia. Su expansión es mi misión en la vida.”

Gandhi era consciente de que incluso el trabajo de una persona por su evolución espiritual es importante para toda la humanidad: “Si solo un hombre avanza un paso en la existencia espiritual, toda la humanidad se beneficia de ello”.

Siempre intentó que su vida reflejara sus principios espirituales: “La propagación de la Verdad y la No violencia pueden realizarse mejor viviendo realmente tales principios que divulgándolos a través de libros”.

Visión transformadora

Mantuvo una visión transformadora de la realidad individual y social. Para él no había diferencia entre religión y política: ”Quienes afirman que la religión no tiene nada que ver con la política, no conocen el significado de la religión”.

No podía concebir las desigualdades: “Debiéramos avergonzarnos de descansar o de disponer de una comida completa mientras haya un hombre o una mujer, físicamente apto, sin trabajo o sin alimento”.

Para hacer factible la convivencia, proclamó: “La regla de oro para la convivencia es la tolerancia mutua, ya que nunca pensaremos todos de la misma manera y siempre veremos la verdad fragmentariamente y desde distintas perspectivas”.

Creía que la verdadera democracia sólo podía ser el resultado de la No-violencia. Para Gandhi el modo de comportarse de la gente vale más que lo que consiguen.

Sobre las mujeres dijo: “Hombre y mujer son fundamentalmente uno. Ambos viven la misma vida y tienen idénticos sentimientos. En ambos el Espíritu es el mismo.”

Humildad y disciplina

Posiblemente la característica más destacable de su carácter fue su voluntad indomable; para él, la disciplina y las restricciones auto-impuestas, es lo que diferencia a los seres humanos de los animales.
Nunca quiso que se estableciera una secta o grupo de seguidores suyos: “No existe el gandhismo”.
Fue una persona muy humilde: “Lo que hago puede ser realizado por todos porque no soy sino un mortal común, sujeto a las mismas tentaciones y propenso a las mismas debilidades”.

Estas últimas palabras resumen la personalidad de Gandhi:
No quiero renacer. Si ello debiera suceder, me gustaría encontrarme entre los agobiados intocables hindúes para compartir sus preocupaciones, sus sufrimientos y las afrentas que les asestan. De ese modo, tal vez se me ofreciese la ocasión de liberarlos y liberarme de esa miserable condición”.


viernes, 3 de agosto de 2018

Personaje del mes: Rumi

Nuestro personaje del mes es Yalal ad-Din Muhammad Rumí, un poeta musulmán que se destaco por sus obras relacionadas con el amor. Dedico parte de su vida a ayudar a los pobres y difundir la practica de la meditación. En 1258 reunió en seis volúmenes su obra más importante, "Masnavi", considerada por muchos sufíes como en segundo lugar en importancia tras el Corán, donde entreteje fábulas, escenas de la vida cotidiana, revelaciones Coránicas y exégesis y temas metafísicos.

Los poemas de Rumi se pueden oír hoy en las iglesias, sinagogas, monasterios de Zen, así como en los escenarios del arte y de la música en Nueva York. Según el profesor Majid M. Naini, la vida y la transformación de Rumi proporcionan el testimonio y la prueba verdadera de que las gentes de todas las religiones y procedencias puede vivir juntas en paz y armonía. Las visiones, las palabras, y la vida de Rumi enseñan cómo alcanzar la paz y felicidad interna, para poder, finalmente, parar la corriente continua de la hostilidad y el odio y alcanzar la paz y armonía globales verdaderas.


Fuente: Wikipedia






domingo, 1 de julio de 2018

Personaje del mes: C.S. LEWIS




Clive Staples Lewis nació el 29 de noviembre de 1898 en los suburbios de Belfast (Irlanda del Norte). Sus padres, Albert y Flora, eran ávidos lectores y coleccionistas de libros. Clive o “Jack”, como comenzó a llamarse a sí mismo, manifestó también desde temprana edad una extraordinaria facilidad para escribir y, cerca de los seis años, creó un mundo imaginario sobre el que escribir historias.

Experiencia de la alegría

Otra cosa notable en su infancia es que ya entonces daba muestras de la claridad y racionalidad que tanto le caracterizarían. Sin embargo, existía al mismo tiempo otro aspecto de su vida que contrastaba con esa mentalidad racional. Desde los seis años -aproximadamente- tuvo reiteradas experiencias de algo que no podía nombrar pero que más tarde describiría en su autobiografía -Cautivado por la alegría (1955)- como la “experiencia central” de su vida. Se trataba de una experiencia agridulce, de un “anhelo inconsolable” o de un “deseo insatisfecho” que le resultaba “más deseable que ninguna otra satisfacción”. A veces se presentaba con una intensidad tal que apenas se diferenciaba de la congoja. Hasta que pudo comprenderlo mejor creyó que esta “alegría”, como él la llamaba, constituía un fin en sí misma. “Volver a sentirla” se convirtió para él en un deseo supremo. ¿Pero qué era lo que anhelaba? Siempre que volvía a los poemas, al paisaje o a cualquier otra cosa que hubiese actuado como mediación de aquella alegría, ésta se había desplazado y parecía estar llamándolo desde algún otro sitio. No había nada en que pudiese identificarla y decir: ¡Es esto!

La infancia -que había sido tan feliz- terminó abruptamente con la muerte de su madre en 1908, cuando él tenía apenas nueve años. Al cumplir los dieciséis su educador particular (y antiguo director de su padre) W.T. Kirkpatrick, afirmó de él que “era el traductor de teatro griego más brillante que jamás había conocido”. Leyendo a los autores paganos Jack se percató de que los eruditos consideraban a las mitologías antiguas como un puro error.

Consecuentemente, él consideró también al cristianismo como otra “mitología” -tan falsa como las demás- y se hizo ateo. Entre tanto, había llegado a la conclusión de que la alegría no era un fin en sí mismo sino un indicador de otra cosa. ¿Pero qué otra cosa? ¿Hacia dónde apuntaba la alegría? Así cometía una equivocación tras otra al tratar de identificar el objeto de su anhelo.

Conversión al cristianismo

En 1925 fue nombrado Tutor y Profesor de Lengua y Literatura inglesa en el Magdalen College, en Oxford, donde enseñaría hasta 1954. J.R.R. Tolkien -autor, más tarde, de “El Señor de los Anillos”- fue uno de sus amigos en la universidad. Tolkien era católico y ayudó a Lewis a comprender que mientras las “historias paganas no eran más que la expresión de Dios a través de la mente de los poetas”, el mito cristiano era algo que “ocurrió realmente”; “una verdad convertida en hecho”. 

Ambos dedicarían mucha atención al tema del mito, pero la consecuencia más importante de esta amistad fue la conversión de Lewis al cristianismo en 1931. En su autobiografía, Lewis se describe a sí mismo como el “converso más reacio de Inglaterra”, “con tantos deseos de formar parte de la iglesia como del zoológico”. Aceptó la fe por la clara y simple razón de creer en su verdad. Y con esta creencia en Dios se disipó por fin el viejo misterio de la alegría. Lewis comprendió que la alegría había apuntado siempre hacia Dios. Durante un tiempo pensó que la alegría podía ser un sustituto del sexo. Ahora lo veía al revés: Es el sexo lo que, frecuentemente, sustituye a la alegría.

Hasta aquel momento Lewis había sido un hombre con dotes literarias, pero sin nada que decir. Con su conversión todo lo que le había frenado desapareció y los libros llovieron de su pluma. Con todo, es su faceta de apologista cristiano la que le proporcionó mayor fama.

La Trilogía de Ransom

Su habilidad para expresar las verdades del cristianismo con naturalidad le hace único como apologista, tanto en las obras de ficción como en las estrictamente apologéticas. Un ejemplo temprano de ello es la primera de las tres novelas de su Trilogía de Ransom: “Más allá del Planeta Silencioso” (1938). En ella se narra un viaje a Malacandra (Marte); a través de esta aventura Lewis construye un mito sobre las acciones de Dios en aquel planeta. La acusada originalidad de sus relatos reside en sus “suposiciones” teológicas: ¿Y si en Marte hubiera habitantes que hubiesen caído? ¿Qué ocurriría si Cristo se encarnara en un león en una tierra de animales parlantes? En el primero de estos -“libros teológicos de aventuras”- Edwin Ransom, un filólogo cristiano, es secuestrado y conducido a Malacandra en una nave espacial por un científico, el Dr. Weston. Éste cree equivocadamente que sus habitantes practican sacrificios humanos. Ransom aprende pronto el “antiguo solar”, lenguaje que se hablaba antes del Pecado Original y descubre que, a diferencia del nuestro, este planeta nunca pecó ni necesitó la Encarnación. Maleldil -para nosotros Dios- rige el planeta mediante un arcángel. Lewis logra describirnos el ambiente como si se tratara de un lugar real, pero su mayor logro es imaginar una raza de criaturas racionales sin mácula, sin avaricia y sin saber qué significa desear algo por encima de lo que Dios está deseando y ofreciendo a cada uno.

El segundo libro de la trilogía se titula “Perelandra” (1943). Ransom realiza otro nuevo viaje espacial a Perelandra, que conocemos como Venus. Perelandra se halla aún en su infancia y sus “Adán” y “Eva” -Tor y Tinidril- son todavía perfectos. El Dr. Weston, el científico que había llevado a Ransom a Malacandra, aparece aquí de nuevo. Pronto se comprende que Weston (portavoz del infierno) tiene la intención de provocar que la perelandresa “Eva” desobedezca a Maleldil y experimente así una caída similar a nuestra Eva. Ransom se da cuenta de que su misión allí es ayudara a Tinidril a resistir.
A este libro le sigue una tercera novela de aventuras -“Esa horrible fortaleza” (1945)- ambientada en la Tierra. Los relatos pueden resultar por sí mismos entretenidos como relatos de aventuras de primera línea, más la ventaja adicional es que en estas fantasías la teología se halla de tal forma imbricada que muchos lectores terminan sumergiéndose en Dios sin saberlo.

Cartas del diablo a su sobrino

Otra forma ingeniosa en que Lewis logró superar muchos prejuicios contra la espiritualidad fue su agudo libro “Cartas del diablo a su sobrino” (1942). En ella un viejo demonio, Screwtape, instruye a otro más joven, Wormwood, sobre el modo de tentar a un muchacho en la Tierra. Para Screwtape Dios es “el Enemigo”, mientras que Satán, por lo mismo, es “nuestro Padre allá abajo”. Esta inversión de las cosas supuso para Lewis un trabajo “monótono e irritante”. No obstante, para el lector es a la vez divertido e instructivo ver sus debilidades desde un ángulo tan desacostumbrado. Es un libro con un agudo sentido del humor y un profundo conocimiento sutil sobre los vericuetos mentales. 

Cristianismo Esencial

Más adelante escribiría “Cristianismo Esencial”, una de sus obras más conocidas., en la que expresa un punto de vista interesante respecto a los deseos:

“El cristiano dice: Las criaturas no habrían nacido con deseos, a menos que la satisfacción para estos deseos existiese. Un bebé tiene hambre porque existe la comida. Un patito quiere nadar; pues bien, existe una cosa que es el agua. De la misma manera que los hombres sienten deseo sexual porque existe el sexo. Si yo descubro en mí un deseo que ninguna experiencia de este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que yo no pertenezca a este mundo. Si ninguno de mis placeres terrenales lo satisface, no significa que el universo sea un fraude. Probablemente los placeres terrenales no hayan tenido nunca la función de satisfacerlo, sino sólo de despertarlo, de sugerir su verdadero fin. Si esto es así, debo cuidar, por una parte, de no ser ingrato ni despreciar nunca estas bendiciones terrenales y, por la otra, de no confundirlas jamás con aquella otra cosa de la cual éstas son sólo una copia, un eco o un espejismo. Debo mantener vivo en mí mismo el deseo por mí verdadero país, que no encontraré hasta después de mi muerte; nunca debo permitir que quede sepultado o desplazado; debo hacer que el principal objetivo de la vida se convierta en hacer presente ese destino y en ayudar a los otros a que hagan lo mismo”.

Durante los años de la II Guerra Mundial, además de las emisiones para la BBC, la Fuerza Aérea Real (RAF) lo reclutó para que recorriera todas las bases del país impartiendo charlas sobre teología. Recibía cartas de todas las partes del mundo, y solía responder a todas de su puño y letra. Nunca sabremos cómo se las arregló para poder hacerlo. Un detalle más de su vida que merece la pena ser mencionado y que sólo se supo después de su muerte, es que desde que obtuvo los primeros ingresos por sus escritos, dos tercios de sus derechos se destinaban a una institución benéfica que ayudaba a viudas y huérfanos que vivían en un estado deplorable.

Las crónicas de Narnia



Hacia el final de su vida, escribió las conocidas “Crónicas de Narnia”. En la primera -“El león, la bruja y el armario”- Lewis introduce a sus lectores en el país imaginario de Narnia. Es ante todo un mundo de animales parlantes y está gobernado por un rey león llamado Aslan. Es un león de gran sabiduría, severidad y ternura; el más querido de todos los personajes de estos libros. Al explicar lo que había detrás de esta trama, Lewis dijo que era la respuesta a esta cuestión: “Suponed que hubiese un mundo como Narnia y que tuviese necesidad de ser salvado, y que el Hijo de Dios fuese a redimirlo del modo que vino a redimir el nuestro, ¿cómo podría haber ocurrido todo en aquél mundo?” Algunos lectores reconocen instantáneamente a Cristo en Aslan, y según parece esto les ayuda a amar en Cristo lo que aman en Aslan. Parece que los niños que no logran ver la relación desde el principio obtienen el mismo provecho. De una manera completamente libre e imparcial, podrán descubrir un buen día que las cosas que les gustan y que admiran en Aslan son en realidad propias de Cristo. Ciertamente Lewis esperaba que se estableciera esta relación.

Cuando todos los cuentos estuvieron a la venta, Lewis explicó el motivo que le había empujado a escribirlos. “Creí comprender que las historias de este tipo podían acabar con ciertos prejuicios que habían paralizado en mi infancia la vida religiosa.” “¿Por qué era tan difícil tener hacia Dios y hacia la Pasión de Cristo los sentimientos que nos enseñaban? Pensé que la razón principal de esa dificultad es que tales sentimientos se nos imponían como una obligación. Y la obligación puede congelar los sentimientos… Si lográsemos proyectar todas estas enseñanzas en un mundo imaginario, sin verlas a través de un vidrio coloreado y sin asociarlas con la predicación dominical, ¿podríamos entonces lograr que apareciera por primera vez con toda su fuerza? ¿Acaso no sería éste el modo de vencer aquellos prejuicios que acechan como atentos dragones? Pensé que sí”.

Matrimonio y curación del cáncer

Hacía 1954 Lewis conoció a la poetisa americana Joy Davidman Gresham, que entonces estaba divorciada y vivía con sus dos hijos en Oxford. En 1956, cuando empezaron a estrechar su amistad, a Joy se le diagnosticó un cáncer muy avanzado y grave. Un pastor protestante anglicano los casó en el hospital al año siguiente. Inesperadamente Joy se repuso y ella y Lewis vivieron juntos varios años de gran felicidad, producto de los cuáles es el libro “Los cuatro amores” (1960).


En 1963 Lewis sufrió un ataque al corazón y estuvo en coma durante veinticuatro horas. Una vez recobrado, pasó los pocos meses que le quedaban escribiendo a unos viejos amigos. “Después de haber sido conducido tan suavemente hasta la Puerta, resulta duro ver que se cierra ante las propias narices, sabiendo que habré de pasar otra vez por el mismo proceso algún día, ¡y quizás de una forma mucho menos placentera! ¡Pobre Lázaro! Pero Dios sabe lo que hace.” Lewis murió pacíficamente en su casa, en Oxford, el 22 de noviembre de 1963. Pocos hombres estuvieron tan bien preparados.

viernes, 1 de junio de 2018

Personaje del mes: William Blake



William Blake nació en Londres en 1757, tercero de tres hijos. Sus primeras visiones, hacia los ocho o diez años (Ezequiel subido a un árbol, o un grupo de ángeles que centelleaban entre las ramas), despertaron sospechas en sus padres, lo que les no impidió que vieran sus grandes dotes y que apoyaran su vocación. A los catorce años entró como aprendiz en el taller de un buen grabador de la época. No tuvo ocasión ni dinero para una cultura extensa, pero fue un prodigioso autodidacta; encontró en el oficio de grabador recursos imprevistos que le permitieron fijar sus sueños más fantásticos y más poderosos.

Sobre su esposa

Se casó en 1782 con Catherine Boucher y, como todo lo que toca a la vida de Blake, esta unión - tan poco novelesca - tuvo consecuencias maravillosas. Le enseñó a leer y a escribir, el arte del grabado y también a colorear sus dibujos. Trabajaron juntos en el pequeño taller que William Blake abrió en un barrio popular. Durante algún tiempo tuvo también la ayuda de un hermano menor, al que quería mucho y cuyas dotes admiraba pero que murió prematuramente. Blake declaró después haberle reconocido en sus visiones y recibido de él instrucciones preciosas. Bajo esta inspiración y con la ayuda de su mujer encontró un procedimiento totalmente nuevo para la reproducción de sus obras:

Cantos de Inocencia (1789); Cantos de Experiencia (1794); Las Bodas del Cielo y del Infierno, Visiones de las Hijas de Albión, América (1793); Europa, El Primer Libro de Urizen (1794); La Canción de Los (1794-5), El Libro de Ahania, El Libro de Los (1795)

Años felices

En el cambio de siglo pasó tres años en la costa de Sussex, en Felphal, en la propiedad de un escritor, Hayley, que le contrató a Él y a su familia para ilustrar una biografía. La paz y la belleza del lugar le impresionaron profundamente y le proporcionaron una renovada inspiración. Sus visiones se hicieron más frecuentes, más familiares, más apremiantes. Escribió a menudo bajo el dictado directo de sus Visitantes Celestes. Sus cartas y los pequeños poemas que graciosamente añadía a ellas, reflejan una feliz alegría: “El cielo abre aquí por todas partes sus puertas de oro” (carta a Flaxman); “sus ventanas no están oscurecidas por el humo; se oye más claramente la voz de sus habitantes y se ve más nítidamente su forma…” Esta felicidad tuvo un efecto duradero; sostuvo y alimentó sus sueños hasta el final de su vida.

Tiempo de crisis


Cuando la generosidad de Hayley se convirtió en crítica hacia su obra, empezó un periodo de crisis en el que hubo críticas, escaso reconocimiento de su obra y esporádicas acusaciones de locura; regresó a Londres.

En 1802 escribió: “En verdad está escrito que no puedo vivir sin cumplir mi deber, que consiste en acumular tesoros en el Cielo. (…) Lo que me interesa más –más que la vida, más que lo que da valor a la vida– es la verdadera religión y el verdadero saber; y si cualquier cosa afecta a ese interés, siento una tortura horrorosa. No tengo vergüenza, temor o aversión a decir lo que debe ser dicho: día y noche estoy bajo las órdenes de los Mensajeros Celestes; pero estas cosas no suceden, como imaginan muchos, sin pena ni tormento. Por todas partes nos asaltan tentaciones. Detrás de nosotros, el océano del tiempo y del espacio muge y nos empuja incesantemente. El que no adelanta con paso firme está perdido y si nuestros pies resbalan en el barro, ¿cómo no temblar de miedo?” Tales son las angustias de un profeta.

Sus últimas obras

Aparte de esto y las exposiciones que hizo de sus dibujos, frescos y acuarelas que organizó en la tienda paterna heredada por su hermano mayor; así vivió hasta 1827. Durante estos años también, de forma más secreta, trabajó en las dos grandes obras que constituyen su testamento espiritual: Milton (1804-1809) y Jerusalén (1804-1820). Murió en 1827, viendo el Cielo, literalmente, abrirse ante sus ojos y, como quieren las Escrituras, cantando las alabanzas del Señor. De su mujer Catherine se ha dicho que fue la mujer perfecta para un hombre de genio. Ella parece haber visto el mundo sólo por sus ojos. Nunca llegó a tener hijos y pudo así consagrarle toda su actividad. En sus sentimientos hacia Él entraba la veneración. Ama de casa perfecta, aseguró siempre su bienestar a pesar de su pobreza. Al mismo tiempo, de algún modo, tuvo el papel de inspiradora, aunque su inspiración venía siempre del Cielo. Sirvió de modelo para sus figuras femeninas. Poco antes de su muerte, dibujó a lápiz un último retrato de ella y dijo que había sido un ángel para Él.

Una vida sencilla Todo lo que importó a William Blake, pertenece al dominio de la imaginación. Su vida carece de hechos notables. Vivió iluminado en medio de sus visiones. Sus poemas están alimentados por las tradiciones más lejanas y, sin embargo, atravesados por intuiciones que hacen de él un precursor. Para interpretarlo hay que evocar el pasado más remoto, así como las más arriesgadas especulaciones modernas. En la historia literaria no hay otra personalidad más deslumbrante que la de William Blake.

Sobre su obra En esta re-visión “súper breve” de William Blake nos vamos a centrar, más que en su vida, en su obra; que nos da una idea más fidedigna de cuál era su interior y de cuál era su Verdadera Realidad. El estudio de su entorno sociocultural, sus influencias, contemporáneosetc., puede ser igualmente interesante para quien quiera profundizar su conocimiento sobre Blake.

Nuestra visión de Blake también queda marcada por “el dato” que sabemos que Shri Mataji ha dicho de Él: Que era la Encarnación del Arcángel Miguel (Bhairava), es decir, el Poder del Lado Izquierdo. Esto nos ayuda a comprender algunos de los excesos que Blake proclama como buenos, y algunos de los ataques virulentos que hace contra la religión y el pensamiento racional; y por supuesto, las visiones que tenía y que describe en sus libros - a los que llamaba “Iluminados”- porque Él mismo los “iluminaba” al dibujarlos, pintarlos y grabarlos. No obstante, es difícil. No me considero un entendido en Blake así que, lo que sigue son extractos de estudios sobre Él, que creo, que se acercan más a lo que decía más arriba y a la visión sahaja. Desde su cumbre imaginativa, William Blake, logró un cuadro del Universo en el que: Dios, hombre, naturaleza, eternidad e instante, presente y pasado, tangible e intangible; todo es visto como una unidad indivisible. Los conflictos históricos son vistos como expresión de un mundo espiritual condicionante. El “Yo” en el poema de William Blake es un Ánima mundi, es una entidad situada al nivel de la Divinidad; siempre nos habla del Hombre-eterno. Ya desde sus primeros poemas, Cantos de Inocencia: “Todo Efecto Natural tiene una Causa Espiritual y no una Natural; la causa Natural sólo lo parece.”

En uno de los últimos, Jerusalén, dice: “Veo al Hombre Cuádruple, la Humanidad en sueño mortal, y su caída Emanación, el Espectro y su Sombra cruel. Veo el Presente, Pasado y Futuro que existen simultáneos ante mis ojos. Oh Espíritu Divino, sostenme en tus alas (…) Porque Bacón y Newton (…): Los Razonamientos, como enormes serpientes, envuelven mis miembros, lacerando hasta mis más pequeñas articulaciones.” La afirmación principal de William Blake es su convicción de que todo lo que existe en el mundo es necesario pues forma parte de lo creado. El “mal” de las religiones son fuerzas necesarias y vitales, partes indispensables de la vida. De modo que “el orgullo del pavo real”, “la lujuria del chivo” y “la ira del león” son partes de la creación, son obras de Dios. Las leyes morales, “las redes de la religión” son cadenas impuestas al hombre y a su imaginación por Jehová-Urizen.

Desde Sahaja Yoga estamos en posición inmejorable para entender estos “extremismos” de William Blake: todo ha de entenderse desde la INOCENCIA de Shri Ganesha, no desde el polo opuesto. La originalidad y fascinación del sistema de William Blake está justamente en su capacidad de incorporar y articular con la totalidad cada manifestación vital. Hombre y naturaleza dejan de oponerse. Todo esto queda resumido en este pasaje de Jerusalén: “En la Gran Eternidad cada forma peculiar da nacimiento o emana su propia Luz peculiar, y la forma es la Visión Divina. Y la Luz es su Atavío. Esta es Jerusalén en cada Hombre, (……) Y Jerusalén es llamada Libertad entre los Hijos de Albión (Gran Bretaña). Pero Albión cayó, un Rocoso fragmento arrojado desde la Eternidad por su propio Espectro, que es el Poder de Razonar en todo Hombre, en su propio Caos, que es la Memoria entre Hombre y Hombre.” Junto con sus poemas, William Blake nos introduce en un universo visual donde destaca la forma humana, estas figuras en las que hay tal vigor que son en sí mismas, un canto de exaltación del hombre, de lo eterno humano. Son rostros muy espirituales que reflejan la unión de alma y cuerpo. Sus grabados, llenos de espacios cósmicos o figuras que se debaten en la inmensidad, miden unos pocos centímetros, pero consigue comunicarnos esos ámbitos insondables de “Su Visión”.

Con ello, implica otra de sus afirmaciones: Que la Auténtica Imaginación Creativa (imaginación sin mezcla de recuerdos o memorias) es la vía de liberación del Hombre de sus prisiones materiales o psicológicas: “Ver el Mundo en un Grano de Arena, y el Cielo en una Flor Silvestre, contener la Infinitud, en la palma de tu mano, y la Eternidad en una hora” El único problema que veo es que no nos dijo cómo lograrlo. “Si las puertas de la percepción se purificasen, todo aparecería al Hombre como es, Infinito”. Los sahaja yoguis sabemos un poco del tema, se trata de limpiar la atención; cuando esté limpia de egos, condicionamientos, etc., veremos las cosas como son, infinitas. Y no es fácil. No se trata de “liberar la percepción” por medio de hongos alucinógenos como algunos han querido interpretar (Ej. Aldous Huxley). Cuando da consejos, propiamente dichos, lleva a confusión y muchos lo han malinterpretado: “La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría”.

Afortunadamente, nosotros sí tenemos un método (SY) y herramientas para alcanzar lo que William Blake nos muestra. Ahí está, al alcance de nuestra mano. Shri Mataji misma lo dijo: “Os convertiréis en profetas como William Blake”. Lo ideal, me parece, es leer a William Blake junto con sus dibujos pues estos tienen tal pureza que nunca sugieren nada fuera del Camino. Leer a William Blake siempre es una oportunidad de subir nuestra atención donde Él la tenía, activar nuestro lado izquierdo y tener un vislumbre de su Visión: Ver la realidad “directamente” en el nivel de los arquetipos, interpretarla correctamente, percibir todo como una Unidad, tal como proclama la espiritualidad oriental pero con una base psicológica occidental. Él, además, nos la daba empaquetada en forma de libros iluminados. Realmente nunca me canso de mirar sus grabados